<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893</id><updated>2011-07-07T22:56:15.502-07:00</updated><title type='text'>Nunca te diré mi nombre</title><subtitle type='html'>Me siento una romántica perdida en el casquivaneo de la vida; me sé una niña en el mundo de los niños; me pierde el sonido de unos tacones y una minifalda bonita y una sonrisa en un amigo y un beso largo y un buen libro y un chico guapo, en fin, aquí escribo los retratos de mi inconsciencia, porque ser niño es igual a inconsciente cuando pasas los 25...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>53</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-996440548615164793</id><published>2010-03-01T08:50:00.000-08:00</published><updated>2010-03-01T08:53:30.651-08:00</updated><title type='text'>Rutinas</title><content type='html'>La rutina se ha encadenado a mi vida. A veces, sueno que me arranco un diente en sueños. Y que no duele. No sé si significará algo, pero lo sueño. Ahora vivo estable, sin iniciales en mi cama ni en mi vida, sólo Jota, el chico de la camiseta a rayas, que me acompaña cada noche, que llegó para quedarse sin estridencias, ni gritos ni dolores, sólo calma y besos de gin-tonic.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-996440548615164793?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/996440548615164793/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=996440548615164793' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/996440548615164793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/996440548615164793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2010/03/rutinas.html' title='Rutinas'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-3492117675020149082</id><published>2008-03-03T17:35:00.000-08:00</published><updated>2008-03-03T18:39:53.512-08:00</updated><title type='text'>Sobre el chico de la camiseta de rayas</title><content type='html'>Hacía calor y los relojes pasaban de las cuatro. Unos travestis bailaban y un antiguo amor se aferraba a mi cintura con la intención de revivir unos besos que él mismo dejó caducar cuando le vi. Una chico moreno, una camiseta de rayas grises y una mirada ausente. Con eso me bastó para posar mis ojos sobre él. Comenzó el juego. Mirada, respuesta, ojos bajos, otra mirada y, de nuevo, la rueda en marcha. De pronto, deja de estar en mi espalda, ahora está delante. Será por mí, por el juego de miradas, pensé. Y esperé que se acercara, pero lo más que vi es que cogió su abrigo y se marchaba. Entonces, en un acto reflejo, estiré el brazo, le detuve y le dije al oído: "No te irás de aquí sin decirme cómo te llamas". "Evaristo". Dos besos en la mejilla lentos y una proposición, mejor uno que dos. Y acepté. Por qué no. Desde la distancia me gustaba, por qué no probarlo. Lo hice. Fueron tres besos, cuatro a lo sumo y un teléfono. "Me encantas, me encantas", escribí al salir de la discoteca, y lo envié. Al día siguiente tenía una respuesta: "Y tú a mí". Poco más sabía del chico de la camiseta de rayas grises y la mirada ausente. 28 años, casa a las afueras de Madrid y ganas de otro encuentro. Eso fue lo que me dijeron sus mensajes. Yo estaba muy lejos del kilómetro cero. No hubo cena, aunque me invitó a conocer su casa, no la hubo, no. Al volver a Madrid le envié un sms al no volver a saber de él. Llamada y una cita para el viernes, pues. Llegó el día, nueve y media, barra de un bar de La Latina y un chico que entra y yo saludo al reconocer al chico de la camiseta de rayas y poder llamarle por su nombre. Cena para dos y copas para como si fueramos cuatro. Otro beso. Y otro. A cada cual más intenso. "Me gustan las chias rubias y lanzadas, como tú". Del bar, a un taxi; del taxi, a casa. Pero no hubo magia, ni artificios tampoco. A las nueve las obligaciones mandaron y la cama volvió a ser demasiado grande para una sola persona. El lunes él, además, volaba fuera para poner entre el pasado y el futuro un océano por medio. El lunes, además, la pantalla de mi movil se rompió y, aunque llegaran, los sms no existían. Lunes. Martes. Miércoles. Jueves. Viernes. Cinco días de silencio y pocos recuerdos. ¿Y si le llamaba? Eso podía hacerlo, pero ¿y si él no quería? Opte por no llamar, opté por no hacer nada. El viernes, por la tarde, la factura del móvil me dio su número de teléfono y le envié un sms desde mi otro móvil. Contestó horas después. "¿Quién eres?". Lo expliqué, lo del móvil roto y su réplica tuvo sorna: "No me extraña que lo palmes, con lo que bebes". Al rato, otro sms suyo que preguntaba por los planes nocturnos no tuvo respuesta. Al día siguiente me ofrecía una cena tranquila con Lambrusco. Y acepté. Aquella mirada me atraía. Quizá, sí, me gustaba. Cuando su coche negro se detuvo aquella noche delante de mí y le miré sin alcohol por medio pensé que era más guapo de lo que recordaba. Tortilla, sidra, vino fresco y una luna roja. Besos profundos, caricias intensas, noche larga. Desperté en su abrazo, y me gustó.&lt;br /&gt;Recuperé mi móvil, pantalla nueva y lectura de mensajes viejos: cinco llevaban su firma. Otra cena, también en su casa, y un descubrimiento, la chica rubia lanzada persigue un sueño de letras y tapas duras. Conversaciones de almohada, preguntas directas (Te gusto; si; y yo, si) y confesiones (la verdad, hay muchas cosas de ti que me gustan, pero sobre todo, que seas lista). La noche es larga e insonme, la noche huele a Hugo Boss. Sin alcohol ni más gente que dos, uno y otro, tampoco hay máscaras; lo que hay es lo que es, sin más, lo tomas o lo dejas. O repites. Eso fue lo que hice. Miércoles de besos y cena compartida. Un viaje que se retrasa por permanecer en unos brazos, en el tacto de una piel suave como la piel propia. Domingo de fútbol, resacas, rayadas y lluvia. Adiós sin un te veo mañana como despedida. Mensajes. "Estoy para ti". Martes que sigue, lágrimas laborales y un examen de inglés lo arreglan una pizza quemada y un gol del Real Madrid. Otra luna roja, otra confesión de alcoba ("Me casé y me divorcié hace unos meses") y el abrazo que se hace más largo, más intenso, más abrazo. Entonces, recordé a aquel que me había roto en dos hacía tan poco tiempo, tan pocos meses y pensé que menos mal porque, sino, quizá, ahora no viviría este abrazo. Comida a medias, llamada del pasado, unas patatas que se queman. Y, más tarde, cada uno por su lado, una recopilación de cuentos y un mensajes que agradece la oportunidad de conocerme más y más. Y el miedo, la amenaza, el terror a que un océano ahoge esto que percute en mi pecho. Sábado de éxtasis, una comida larga y una tarde de trabajo, un "tenía ganas de verte", casi como bienvenida. Más besos, más noche intensa, más planes. Un baño que se aplaza, una botella de vino blanco que se enfría en el frigorífico, un 69 como referencia, el número del amor, el número del encuentro, el número de la distancia entre uno y otro. Una cartera que se pierde sin llegar a perderse. Un cita dos días después de la última. Cañas en Irlanda sin moverse de Madrid y un pasado, un anillo, que se explica. Magia, electricidad. Un papel del pasado en el presente y el recuerdo del último desamor vuelve a mi piel. El miedo y el vértigo se instalan debajo de mi piel. Por un lado, el viaje largo; por otro, un pasado del que no se conoce el presente. "Tengo que hacerme a la idea de que me voy a ir". Y mi corazón que habla en morse: "Ojalá no te fueras, ojalá no pusieras un océano entre nosotros". "No volvemos a vernos si luego tanto va a doler". El que habla es mi miedo. "No, jamás congenié con nadie como contigo". Quien lo dice es su voz. Langostinos para desayunar y un te veo pronto incrustado en el adiós. Un beso largo en la despedida. A Hugo Boss huele ya todo. El miedo al vértigo, que es peor que el miedo y el vértigo por separados, instalado más allá del tuétano. Una cena para dos. Setas, lomo y tres botellas de Lambrusco. Una pregunta: "Ves mucho a tu pasado" y una conversación que versa sobre un curriculum. "Yo no soy tu aquel. Yo soy yo". Y punto. Y me lo creo. Churros y macarrones. Sudores y agua al unísono. Abrazos y un reloj que marca las seis. Café para dos. Y el océano que no sé si saltará, la amenaza, el miedo. Una playa de fin de semana y cuatro días para nosotros. Cuatro, solos, con el miedo al pasado y al océano instalado en mi cabeza, y la esperanza que el chico de rayas se quede más allá del mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-3492117675020149082?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/3492117675020149082/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=3492117675020149082' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/3492117675020149082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/3492117675020149082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2008/03/sobre-el-chico-de-la-camiseta-de-rayas.html' title='Sobre el chico de la camiseta de rayas'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-2348738968188796646</id><published>2008-02-06T16:20:00.000-08:00</published><updated>2008-02-06T16:25:33.976-08:00</updated><title type='text'>6 de febrero de 2008</title><content type='html'>Caminaba por Madrid escuchando el ruido de mis tacones. Tac-tac-tac-tac. Un silencio y, de nuevo, tac-tac-tac-tac. Me gusta Madrid. Es la única ciudad, el único sitio, en el que he permanecido más de cinco años. Me sorprende. Siempre fui de allí para acá. Barcelona-Zotes-Trobajo-Zotes-León-Salamanca y Madrid, última parada, por ahora. De todas partes y de ninguna, la melancolía me acompaña en cada viaje, pero hoy, hoy me he sentido plena, con raices afincadas, pero sin dolores, con ganas de posar mis ojos delante, donde deben, y no atrás, donde siempre me los suelo dejar. Será Madrid, no sé, será el día, que me sentó bien, quizá sea eso, sí, quizá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-2348738968188796646?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/2348738968188796646/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=2348738968188796646' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/2348738968188796646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/2348738968188796646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2008/02/6-de-febrero-de-2008.html' title='6 de febrero de 2008'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-3569585646216122814</id><published>2008-02-04T17:17:00.000-08:00</published><updated>2008-02-04T17:26:22.705-08:00</updated><title type='text'>Otra vez, de nuevo</title><content type='html'>Vuelvo, y lo hago para no volver a irme.&lt;br /&gt;Hoy río cuando leo el dolor de aquel antiguo amor hoy ni siquiera un recuerdo.&lt;br /&gt;Y se escuchan mis carcajanas al otro lado de la ventana cuando rememoro cuánto deseé que volviera mientras escribía las primeras palabras de este blog. Ojalá volviera, ojalá algún día me buscara, ojalá algún día me pidiera que fuera yo quien regresara. Pues pasó, claro que pasó. Pero entonces, ahora, yo ya no quiero, yo ya no quería. Qué fácil es reírse de aquello que dolió cuando ya no duele, qué fácil; qué grato es reírse durante una venganza, fría, como las que más duelen, sí, claro que sí. R. y yo empezamos a ser amigos el día que él se dio cuenta de que aquellos lejanos seite polvos sólo eran eso, lejanos. Trató de revivirlos, otra ciudad, la mía, nos rodeaba; una indiferencia, la mía, nos separaba. Después, mi frialdad paralizó la relación y poco más supimos el uno del otro. Un día, sin embargo, volvió. Volvió para quedarse, volvió sin saber que yo cerré la puerta mucho tiempo atras, y dejé sus siete polvos, sus besos y tonterías en la basura, junto a tres botellas de Lambrusco vacías, junto a lo que un día llamamos nuestro. Y ahora pienso y vuelvo atrás y soy incapaz de comprender cómo fue qué quise, cómo fue de que lloré.&lt;br /&gt;Así es el amor. Nos vuelve locos, nos da la vuelta un tiempo, y de pronto un día se esfuma y, al mirarnos en el espejo, no reconocemos a aquel que tanto amó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-3569585646216122814?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/3569585646216122814/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=3569585646216122814' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/3569585646216122814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/3569585646216122814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2008/02/otra-vez-de-nuevo.html' title='Otra vez, de nuevo'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-317933110480418107</id><published>2007-06-15T08:08:00.000-07:00</published><updated>2007-06-15T08:10:49.738-07:00</updated><title type='text'>15 de junio</title><content type='html'>Llegó la lluvia, y también se fue. Pero por ahora él, J., permanece. Aquí sigue, a mi ladito, aunque ya haya pasado el fatídico mes y medio que todo lo destruye. A veces tengo miedo de sentir esto que me tiembla en el pecho; a veces tengo miedo de despertar y sentirme de nuevo tremendamente sola; a veces tengo miedo de haber vuelto a confiar, por el vértigo, que siempre está ahí, dispuesto a tragarte si das un paso equivocado...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-317933110480418107?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/317933110480418107/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=317933110480418107' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/317933110480418107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/317933110480418107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2007/06/15-de-junio.html' title='15 de junio'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-4727213846104934491</id><published>2007-04-01T13:53:00.001-07:00</published><updated>2007-04-01T14:00:32.742-07:00</updated><title type='text'>Más de Salamanca</title><content type='html'>Ha habido gente que no está en esa lista de recuerdos salmantinos y no está porque, aunque vinieron de allí, apenas nos rozamos entonces. Y me faltan mi &lt;strong&gt;Gemota&lt;/strong&gt;, a la que adoro y echo tanto en falta cuando llego a casa y ella no está ahí, en el sofá, dispuesta a escucharme y aguantarme, ya sea con una caña delante en El Lujam o en el Pablo's o en la Chozita o en La Casa de la Tortilla; o &lt;strong&gt;Pablete&lt;/strong&gt;, al que ahora casi no vemos, pero con el que las conversaciones pueden durar días sin que una se de cuenta de que pasa el tiempo en los relojes; o mi &lt;strong&gt;Meri&lt;/strong&gt;, a quien también adoro y quien ha sido oxígeno siempre que me ha faltado el aire (te quiero mucho, rubia); o a mi &lt;strong&gt;Ali&lt;/strong&gt;, a la que también quiero con el alma y que está aquí, y en León, y siempre que la necesito, al otro lado del teléfono.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-4727213846104934491?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/4727213846104934491/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=4727213846104934491' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/4727213846104934491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/4727213846104934491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2007/04/ms-de-salamanca.html' title='Más de Salamanca'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-940132281967083620</id><published>2007-03-19T17:43:00.000-07:00</published><updated>2007-03-19T19:14:50.839-07:00</updated><title type='text'>A todos aquellos que fueron mi vida en Salamanca</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AF5QP7Pakbo/Rf82NI2lljI/AAAAAAAAAAU/iTXdJTG5nXs/s1600-h/Despierta,+Salamanca!.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5043809707020883506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_AF5QP7Pakbo/Rf82NI2lljI/AAAAAAAAAAU/iTXdJTG5nXs/s320/Despierta,+Salamanca!.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mientras escribo, suena una canción de aquella época. Esa &lt;em&gt;Golfa&lt;/em&gt; de Extremoduro que nos servía de banda sonora en nuestro camino a Anaya, centro de botellón en aquellos albores de Primero. Aún recuerdo la primera sensación que me suscitó ir caminando con una bolsa del Simago repleta de bricks de vino de 30 pelas y Coca-Cola de dos litros, desgatiñada, cantando con Ana y descubrir que más allá de la Rúa, que recorría cada día para ir a la Ponti se levantaba la Catedral, con el pórtico clásico de Filología a un lado y la luz naraja de las farolas a otro. Recuerdo los árboles, aún frondosos, y el repiqueteo de la canción al ritmo de mi corazón: era estudiante, era libre, independiente, adulta, estaba en Salamanca. Nosotros aquí con nuestras botellas, nuestras músicas y hielos; y parte de la historia de una ciudad ahí arriba. Sólo había que levantar los ojos. Cuántas veces me he preguntado cuántos botellones, historias, amoríos y desavenencias habrá vivido esa plaza, ese césped tan tentador en primavera, antes y después de que nos fuéramos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Porque sí, nos fuimos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esto que narro acabó, como las letras de Extremoduro, en los altavoces de mi ordenador, y cada vez está más lejos, cada vez más. Apenas ya los de entonces, nos vemos. Sí, está Internet, el messenger, los correos, las fiestas en las que de pronto, nos tropezamos los unos con los otros sin saber por qué ni quién nos ha invitado, pero apenas ya nos vemos. Y yo aún recuerdo. Revivo con intensidad aquellos sentimientos, aquella sensación de que a partir de ese momento, de ese Primero, teníamos el mundo a nuestros pies. Y ahora, mirad, qué adultos somos. Nuestro &lt;strong&gt;Javi &lt;/strong&gt;se nos casa o nuestro &lt;strong&gt;Álvarito&lt;/strong&gt; va a ser papá. Sólo son los primeros, todos los demás caerán después. Y me siento tan feliz por ellos, y tan desdichada por mí porque los relojes no caminan hacia atrás que, a veces, incluso lloro. Un día un gran amigo me lo dijo: "Sientes como el tiempo se te escurre de las manos y tratas de atraparlo sin darte cuenta de que el tiempo es como el agua, que a de fluir". Pero no puedo remediarlo, a veces os recuerdo tal y como fuisteis, tal y como soñábamos ser. Es una gilipollez, pero recojo los instantes como si fueran hebras para encajar así el puzzle de la vida que se me quédó en Salamanca. Y recuerdo a Javi en alguna de esas fiestas de la facultad vendiendo boletos en la entrada de los bares y dándome la mitad de su copa de vodka; y recuerdo a Álvaro aquella noche de insomnio que escribió en mi ordenador &lt;em&gt;El suicidio de las hadas&lt;/em&gt;, o elaborando aquel &lt;em&gt;perrito-caliente-al-estilo-Gonzalo&lt;/em&gt;; y recuerdo a &lt;strong&gt;Ana&lt;/strong&gt; de mil maneras, cantando &lt;em&gt;Al Alba&lt;/em&gt; o cantándole a &lt;em&gt;Asturias&lt;/em&gt;, corriendo ATS por los pasillos de la Resi, llamándome &lt;em&gt;putooooncio&lt;/em&gt; al abrir la puerta de casa de la Plaza del Oeste (o mejor dicho &lt;em&gt;nuestro-piso-botellón&lt;/em&gt;), grabando programas de radio con &lt;strong&gt;Marieta&lt;/strong&gt;, elaborando &lt;em&gt;kalimotxo vasco-vasco-vasco&lt;/em&gt; o hablando con las fotografías de gente del pueblo pegada en las paredes de mi habitación; y recuerdo a &lt;em&gt;Víctor&lt;/em&gt;, y cómo cogía la guitarra en las fiestas del río y cantaba &lt;em&gt;Sólo pienso en ti&lt;/em&gt;  hasta que él se quedaba sin voz y los demás sin palmas; y recuerdo a &lt;strong&gt;Lau&lt;/strong&gt;, también de mil modos, llenando una copa de Negrita sobre el colchón que fue la cama de &lt;strong&gt;Libertad&lt;/strong&gt; en mi salón, con sus gafas, siempre encima de los libros, mosqueada conmigo porque tuvo que pagar un &lt;em&gt;sinpa&lt;/em&gt; que me marqué yo, con un condón pegado en la frente cantando conmigo, las dos a gritos, "&lt;em&gt;A tu lado me siento seguro...&lt;/em&gt;", y la recuerdo sentada en la plaza, con los ojos cerrados y la piel buscando el sol; y recuerdo a &lt;strong&gt;Natalia&lt;/strong&gt;; y recuerdo a &lt;strong&gt;Kini&lt;/strong&gt;, también mucho, aquella tarde en la que nos emborrachamos al &lt;em&gt;señor de no-sé-qué&lt;/em&gt;, y cuando jugábamos al &lt;em&gt;Yo nunca he&lt;/em&gt; y queríamos plastificarlo, y aquella tarde, al terminar los exámenes de Primero, en el que me ayudó a fregar los platos mientras los demás os emborrachábais en el salón; y recuerdo a &lt;strong&gt;Albertín&lt;/strong&gt;, y tantos cafés que tomamos mientras remendábamos nuestras vidas; y recuerdo a &lt;strong&gt;Víctor&lt;/strong&gt;, mi Víctor, aupándome en volandas a la puerta del Potemkin, o cómo sonaban sus versos a Miguel Hernández desde el atril del Aula 13; y recuerdo a &lt;strong&gt;Carol&lt;/strong&gt;, y cómo corríamos por la Resi nuestra primera noche, escapando de un gorrión nervioso que se coló por nuestra ventana; y recuerdo a &lt;strong&gt;Laurín&lt;/strong&gt;, también muchísimo, pero sobre todo aquel primer día en el que se sentó detrás de Ana y de mí, hablamos de un carnet de conducir que se nos resistía y nos hicimos amigas; y recuerdo a &lt;strong&gt;Belén&lt;/strong&gt;, y aquella mesa de su casa de Primero llena de fotografías; y recuerdo a &lt;strong&gt;Cris&lt;/strong&gt; y sus dos carreras, su conversación serena, siempre acertada; y recuerdo a &lt;strong&gt;Teresa&lt;/strong&gt;, y a su prima, &lt;strong&gt;Mónica&lt;/strong&gt;, y cómo entonábamos el "&lt;em&gt;Novilla&lt;/em&gt;..." con el fondo de "&lt;em&gt;Chiquilla&lt;/em&gt;" en el karaoke; y recuerdo a &lt;strong&gt;David&lt;/strong&gt;, y todas las noches de charlas que pasamos en Anaya; y recuerdo a &lt;strong&gt;Kunta&lt;/strong&gt; y a &lt;strong&gt;Rodrigo&lt;/strong&gt; y los partidos de tenis en su casa y el sol en su terraza; y recuerdo a mi &lt;strong&gt;Nuri&lt;/strong&gt;, y aquellos cafés de medio minuto que nos tomábamos entre clase y clase; y recuerdo a &lt;strong&gt;Barrera&lt;/strong&gt;, y las risas con sus piernas; y recuerdo a &lt;strong&gt;Iago&lt;/strong&gt;, y aquella noche que sacamos la letra de &lt;em&gt;Losing my religion &lt;/em&gt;entre cachis de kalimotxo; y recuerdo a &lt;strong&gt;Juanma&lt;/strong&gt;, y todo el tiempo de alegría que me brindó en El Segundo; y recuerdo a &lt;strong&gt;Augusto&lt;/strong&gt;, y nuestras conversaciones sin fin en las escaleras del PK2; y recuerdo a &lt;strong&gt;Pablo&lt;/strong&gt;, y aquella noche de charla sentados en un banco cercano a El Barco; y recuerdo a &lt;strong&gt;Miguel&lt;/strong&gt;, y las historia de aquellas dos novias que tuvo a la vez; y recuerdo a &lt;strong&gt;Manu&lt;/strong&gt;, y aquella primera conversación en el Potem acerca de los pendientes en la oreja; y recuerdo a &lt;strong&gt;Mangas&lt;/strong&gt;, y su grito "&lt;em&gt;La Trapoteeeeeee&lt;/em&gt;"; y recuerdo a &lt;strong&gt;Borja&lt;/strong&gt;, y su suave acento canario; y recuerdo a &lt;strong&gt;Canales&lt;/strong&gt;, sus trapis, y todos los apuntes que Nuri, &lt;strong&gt;Cynthia&lt;/strong&gt; y yo le dejamos; y recuerdo a &lt;strong&gt;Eloy&lt;/strong&gt;, a mi Eloy, gritando &lt;em&gt;Karmelítricoooo&lt;/em&gt; por la calle Zamora mientras buscábamos un bar donde nos prometieran kalimotxo barato y horas de conversaciones sin fin, o vestido con mis botas, una minifalda, una camiseta azul de rayas de Ana y un albornoz mientras pedía trabajo a los que grababan el anunció de Fin de Año en una Plaza Mayor envuelta entre tinieblas; y recuerdo a &lt;strong&gt;Marcos&lt;/strong&gt; y su &lt;em&gt;spook-spook-spook&lt;/em&gt; a modo de saludo; y recuerdo a &lt;strong&gt;Nacho&lt;/strong&gt;, y aquel mote "&lt;em&gt;Matxo-man&lt;/em&gt;" que le puse; y recuerdo a &lt;strong&gt;Naiara&lt;/strong&gt; y nuestras tardes de Tarot; y recuerdo a &lt;strong&gt;Betty&lt;/strong&gt;, y todas aquellas tardes comiendo cacahuetes en El Juanita; y recuerdo a &lt;strong&gt;Konrado&lt;/strong&gt;, y la admiración que siempre sentí por él; y recuerdo a &lt;strong&gt;Pedro Rivas&lt;/strong&gt; y cómo nos contagiaba su entusiasmo por la historia con aquellas clases magistrales; y recuerdo a &lt;strong&gt;Juanra&lt;/strong&gt;, y aquella primera clase de diseño en la que nos mostró portadas y portadas de periódicos como el Ya, el Sol, la Vanguardia; y recuerdo a &lt;strong&gt;Dieguito&lt;/strong&gt;, y aquella mañana que amanecimos en Anaya; y recuedo a &lt;strong&gt;Moreno&lt;/strong&gt;, y aquellas poesías que escribíamos en la mesa de La Imprenta; y recuerdo a &lt;strong&gt;Pac&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Rubén&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Pablo&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Elenita&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Pelu&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Fran&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Alejo&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Burke&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Carmen Calvo&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Carmen Afrán&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Iago&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Vane&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Raquel&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Lore&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Félix&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;J.C.,&lt;/strong&gt; a &lt;strong&gt;Silvia Gallo&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Laura&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Jacob&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Mike&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Made&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Iván el de Soria&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Ingrid&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Blanca&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Amable&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Raúl&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Serru&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Gonzalo&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Lalo&lt;/strong&gt;, a &lt;strong&gt;Pablo&lt;/strong&gt; y a tantos que los nombres se me escapan, pero las caras permanecen, nunca se van, porque, a veces, si cierro los ojos y escucho aquella música (&lt;em&gt;Amores de barra, Mr. Jones, Salir, beber, Zapatero, Rojitas las orejas, El roce de tu cuerpo, How Long, El disco noventa&lt;/em&gt;...) creo que aún sigo allí, que aún escribimos Diario Comunes y graznamos al coro de tooooonto; que afrontamos los lunes con la esperanza de recibir el mensaje de un &lt;em&gt;naúfrago&lt;/em&gt;; que puedo viajar al medievo en junio y caminar entre niebla en enero; que puedo ir a Libreros para terminar de bares; que alguien me espera en El Toscano; que aún no nos ha cerrado La Reina, que &lt;strong&gt;Fernando&lt;/strong&gt; sigue de portero en El Piper, que me despertaré por la mañana y escucharé el trinar de los pájaros con el que amanecía, siempre, eso siempre, Salamanca y entonces os veré a todos, en la facultad, en los bares, en la calle, pero a todos, otra vez, en el punto del que partieron nuestras vidas, las de verdad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para muchos esta sucesión de nombres será sólo eso, una sucesión de nombres, pero para mí y sé que para muchos de vosotros también, estos nombres significaron una vida, la nuestra, la que se quedó en aquella Salamanca que llamamos y que era, al fin y al cabo, nuestra.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-940132281967083620?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/940132281967083620/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=940132281967083620' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/940132281967083620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/940132281967083620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2007/03/todos-aquellos-que-fueron-mi-vida-en.html' title='A todos aquellos que fueron mi vida en Salamanca'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AF5QP7Pakbo/Rf82NI2lljI/AAAAAAAAAAU/iTXdJTG5nXs/s72-c/Despierta,+Salamanca!.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-8668275307936384380</id><published>2007-03-17T18:13:00.000-07:00</published><updated>2007-03-17T18:27:54.973-07:00</updated><title type='text'>18 de marzo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AF5QP7Pakbo/RfyTCW3oJ1I/AAAAAAAAAAM/ktwwRuNtMSA/s1600-h/Imagen017.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5043067351456032594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_AF5QP7Pakbo/RfyTCW3oJ1I/AAAAAAAAAAM/ktwwRuNtMSA/s320/Imagen017.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sí, he vuelto a hacerlo. El rubio ha regresado a mi vida. Sí, lo sé, que si soy morena, que me no tengo que retocarme las raices cada mes, que si me voy a estropear el pelo... Pero qué le voy a hacer si las mechas me pierden aún más que una tarde entera en Blanco... Además, esta vez lo hice bien. Y no metí la cabeza en un pilón de agua oxigenada... Mejor, ¿no?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-8668275307936384380?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/8668275307936384380/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=8668275307936384380' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/8668275307936384380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/8668275307936384380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2007/03/18-de-marzo.html' title='18 de marzo'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AF5QP7Pakbo/RfyTCW3oJ1I/AAAAAAAAAAM/ktwwRuNtMSA/s72-c/Imagen017.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-7092685023729623386</id><published>2007-03-16T18:31:00.000-07:00</published><updated>2007-03-17T18:12:31.009-07:00</updated><title type='text'>17 de marzo</title><content type='html'>En dos meses llegaré a los 27. Aún recuerdo cómo se me llenaba la boca, cuando decía 17, cómo pensaba que, a los 27, ya no habría vida por vivir, que todo se habría gastado en la adolescencia, cuyos flecos ya se remendarían a los 27. Para mí, aquí, se acababa una vida. Y mírame, a punto estoy, del precipicio, a punto de caer en el vértigo. Cuando tenía 17 aún creía que la gente miraba el mundo como yo, desde lo ojos de un niño, desde la inocencia de un globo que se eleva más alláde un tejado.&lt;br /&gt;Sí, ya habían lacerado mi corazón los amores que no dolieron demasiado, aunque yo los apellidara "de mi vida", pero la vida aún no me había golpeado de verdad, aún no lo ha hecho, por suerte, pero sé que día que pasa es día menos para que llegue la tragedia...&lt;br /&gt;Hoy no sé ni lo que quiero contar. No sé si hablar de U., de L. o de A. Bueno, en realidad no sé si hablar de L. o de A.. Bueno, en realidad quiero hablar de L., pero no sé cómo. Porque arrastra el dolor por la pérdida de uno de esos amores con apellido...&lt;br /&gt;Me gustó desde la primera vez que le vi, y de esto hace ya dos años, una vida, o tres, quién sabe. Sólo fuimos amigos... hasta hace poco más de un mes... Una cena, las copas de más, las trampas... de pronto, un remolino en la entraña y ahí estaba él, como entonces, eso sí, ahora sin compromisos, sin lazos.&lt;br /&gt;Prometimos volver a vernos.&lt;br /&gt;Y nos vimos. Yo necesitaba olvidar besos en Barcelona y él toda una vida en Burgos, así que, hace cinco sábados, cuando un taxi se detuvo ante nosotros, en-Madrid-y-un-sábado,-un-taxi, lo cogimos pensando que, al menos, esa noche nos llevaría más allá del futuro, a un presente de besos partidos, comida china y fútbol.&lt;br /&gt;Sé que soy una caprichosa, lo sé, lo siento, lo sufro, pero si hoy cuento esto es porque hace unos minutos L. me envió un sms y sonreí de verdad por primera vez en un mes.&lt;br /&gt;Parece que habrá vida después de los 27, parece, sí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-7092685023729623386?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/7092685023729623386/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=7092685023729623386' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/7092685023729623386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/7092685023729623386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2007/03/17-de-marzo.html' title='17 de marzo'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-5139134491730290625</id><published>2007-03-02T15:53:00.000-08:00</published><updated>2007-03-02T16:07:38.877-08:00</updated><title type='text'>A mi tía</title><content type='html'>Si pienso en ti lo primero que recuerdo es lo fuerte que me golpeabas la cara cuando me saludabas. Siempre, placa, placa, y yo me apartaba, dolía, pero sabía que lo hacías con cariño, era tu forma de acariciarme. Nunca te lo dije, y ahora ya no puedo, pero te quería, te quería mucho. Como tú a mí. Yo sí que sabía cuánto me querías. Lo mucho que presumías de tu sobrina escritora, como te compraste cuatro ejemplares de mi primer libro para regalárselo a tus hijos, a mis primos, por Navidad, cómo te sentaste en la primera fila de la librería en la que presenté mis dos libros, cómo me mirabas, cómo se te llenaba la boca mientras me cogías del brazo y me susurrabas lo orgullosa que se sentiría la abuela Paula si pudiera verme. Ahora tú estarás con ella, ahora tú se lo estarás contando. Hoy, hace justo siete días, te marchaste y ya no tendré tiempo de decirte lo mucho que te quería, lo que me gustaba que presumieras de sobrina. A la cabeza se me viene un recuerdo añejo, de cuando yo era una niña y me iba a tu casa de León unos días para hacerte compañía. Recuerdo que tú fuiste la primera persona que me señaló el solar donde hoy se levanta el Corte Inglés de León mientras me decías que allí lo construirían algún día, recuerdo tus macarrones con tomate, cómo me peinabas, cómo me ponías el ordenador para que yo jugara con los juegos de tus hijos. El sábado, en el tanatorio, esperaba escuchar tu risa en cualquier momento. Darme la vuelta y verte ahí, con tu visón sonriéndome, dándome fuerte en la cara, diciéndome que Rober estaba allí o aquí. Lo esperaba, creí reconocerte en la distancia varias veces, pero nunca eras tú. Tú estabas al otro lado del cristal, tan fría, tan lejos, que no quise mirarte, prefiero recordate como la última vez que recuerdo que te vi, en la piscina de Almansa, tan feliz, tan locuaz que aquel problema de corazón de antaño parecía un mal recuerdo, una pesadilla. Estos días me he preguntado muchas veces cuántos latidos aguantan nuestros corazones, como cada uno que da, es uno menos, cuántos tenemos, cuántos nos quedan. Tía Erundina, sé que póstumo vale menos, pero es cierto, te quería, te quiero, te echo tanto de menos. Cuidanos, por favor, desde allá arriba. Jamás te olvidaré. Ahora echo en falta ese placa, placa que me hacías cuando me acariciabas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-5139134491730290625?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/5139134491730290625/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=5139134491730290625' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/5139134491730290625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/5139134491730290625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2007/03/mi-ta.html' title='A mi tía'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-117004405561870159</id><published>2007-01-28T20:05:00.000-08:00</published><updated>2007-01-29T08:01:20.196-08:00</updated><title type='text'>29 de enero 2007</title><content type='html'>Escribir para mí es respirar, pero a veces, me ahoga.&lt;br /&gt;Por eso, me he prometido vivir más para escribirlo, para jamás olvidarlo. R. ha vuelto a mi vida, a pesar de la distancia, a pesar de la indiferencia, a pesar de que con él lloré más que reí, él ha vuelto a mis rutinas, a mi cabeza. Me gustaría que estuviera a mi lado para compartir nimiedades. El tiempo que viví con él se mantiene en vilo, congelado, en &lt;em&gt;stand-bay&lt;/em&gt;, aún así, late, me obsesiona. Miro sus fotos y su sonrisa, las arruguillas que le nacen en los ojos cuando ríe, y también sonrío. No debería, pero lo hago. Me ha invitado a que pase otro fin de semana con él, otra vez lejos de mi urbe, de mi pequeño mundo, otra vez en el suyo.&lt;br /&gt;En una semana volveré a Dublín, dentro de una semana estaré allí, cinco años después de la primera...&lt;br /&gt;Creo que en una semana, en esta semana que acaba de marcharse, maduré más que en nueve años, los cuatro de carrera y los cinco de independencia. No sé, de pronto, quiero hacer otras cosas; de pronto, ya no me gusta el vino; de pronto, no quiero que una mano ajena (una mano que no es la suya) me toque; de pronto, sólo quiero estar conmigo, y con él, a través de mis recuerdos, a través de lo que le escribo (y que él jamás llegará a leer, porque para R., Meridiana es esa pared de los edificios que no sirve para nada, para él no existe otra Meridiana, esta Meridiana)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-117004405561870159?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/117004405561870159/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=117004405561870159' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/117004405561870159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/117004405561870159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2007/01/29-de-enero-2007.html' title='29 de enero 2007'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116978323027532850</id><published>2007-01-25T19:38:00.000-08:00</published><updated>2007-01-25T19:47:10.276-08:00</updated><title type='text'>26 de enero de 2007</title><content type='html'>Porque más de dos vidas pasaron y aún sigo sitiéndolo...&lt;br /&gt;Y si pienso en ti, qué?&lt;br /&gt;Y si te metiste adentro de mí, qué?&lt;br /&gt;Fue profundo, mucho, tú lo sabes&lt;br /&gt;Y no puedo dejar de pensar en ti.&lt;br /&gt;Y me duelen las caricias,&lt;br /&gt;(porque no son tuyas)&lt;br /&gt;porque tú las rechazaste,&lt;br /&gt;y me cuestan las verdades,&lt;br /&gt;(porque la verdad es un verso intangible) &lt;br /&gt;porque no quisiste escucharlas, escucharme.&lt;br /&gt;Y pienso en ti, pienso en ti todo el tiempo, en cada momento.&lt;br /&gt;Y ojalá pudiera borrarte,&lt;br /&gt;ojalá,&lt;br /&gt;pero no,&lt;br /&gt;no puedo.&lt;br /&gt;Guardo sólo un gesto&lt;br /&gt;(el único que me brindaste, lo único que me dejaste)&lt;br /&gt;aquel, madrugador, soplido en la oreja,&lt;br /&gt;aquel, el único,&lt;br /&gt;te dejo todo los demás,&lt;br /&gt;para ti, mis lágrimas, tantas..., por tu indiferencia,&lt;br /&gt;para ti, para ti todas,&lt;br /&gt;porque te lloré, aunque estuvieras delante, te lloré, sí,&lt;br /&gt;te lloré antes de dormir, y mientras dormía, porque aún te lloro, después de dos vidas te sigo llorando, ya ves, qué tonta, ya ves que niña.&lt;br /&gt;Es tan corto el amor, y tan largo el olvido,&lt;br /&gt;Ese verso lo recité, ¿recuerdas?,&lt;br /&gt;quizá no, pero yo pienso en tu gesto mientras yo trataba de recordar,&lt;br /&gt;y pienso en tu frase, en tu gemido, en ese susurro, poetisa, caray con la poetisa...&lt;br /&gt;No quiero más,&lt;br /&gt;hace daño, me haces daño.&lt;br /&gt;Quédate el resto, con todos los recuerdos que he ido anudando con el tiempo, que he anudado en tu distancia, te los regalo, te los doy todos, yo ya no lo quiero, duelen, ya lo sabes.&lt;br /&gt;A mí me duele&lt;br /&gt;Quédate con tus masajes,&lt;br /&gt;y con tu desdén todas aquellas veces en las que te tendí mi mano y no la cogiste,&lt;br /&gt;quedate con tus mentiras, con tu Roma y tus obreros del Bierzo,&lt;br /&gt;quédate con tu vino, quédate con tu ironía hacia mis tramas, quédate con todo, que yo ya no puedo, porque aún lloro, aún lloro y eso que ha pasado ya dos vidas desde aquello.&lt;br /&gt;Lloro, sí, lloro, porque hacía tanto que no sentía que no creo que sienta&lt;br /&gt;No me dispares de nuevo, ¿vale?&lt;br /&gt;Ya me mataste una vez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116978323027532850?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116978323027532850/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116978323027532850' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116978323027532850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116978323027532850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2007/01/26-de-enero-de-2007.html' title='26 de enero de 2007'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116978151743191946</id><published>2007-01-25T18:57:00.000-08:00</published><updated>2007-01-25T19:33:14.176-08:00</updated><title type='text'>25 de enero de 2007</title><content type='html'>Ella sabía que pasaría, aún así, se dejó caer.&lt;br /&gt;Todo pasó hace un tiempo, hace una vida, tal vez, o quizá, dos, quién sabe.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Le escribió sabiéndo que él jamás volvería a contestar a sus cartas, ni a sus llamadas, ni a nada que llevara su nombre en el remite. Llevaba tres meses desaparecido, por qué iba a volver.&lt;br /&gt;Sin embargo, volvió. Sin embargo, contestó.&lt;br /&gt;"¿Cenamos juntos?".&lt;br /&gt;Y ella replicó que sí, cómo no, si se moría por volver a verle. Cómo no, si quizá aquella, ésta que narro, fuera la última.&lt;br /&gt;Cuando le vio, de nuevo, otra vez delante de ella, con su barba de cuatro días, con esas arrugas que le nacían en los ojos cada vez que reía, sintió que moría, que podía morir en ese momento porque eso, esa barba de cuatro días, esas arruguillas, eran la felicidad, la felicidad plena, esa que puede arrumarse, y tocarse con los dedos, y guardarse entre páginas de un diario. Ese será para siempre uno de esos momentos en los que el tiempo, las luces, los suspiros y los relojes se detuvieron. Ese fue un tiempo de los dos, de ella sobre todo, pero también de él, de ambos. Un tiempo compartido, ya pasado, imperturbable.&lt;br /&gt;Cenaron juntos sí. Ella caminaba entre adoquines por una ciudad extraña, a veces perdía el equilibrio, pero, y antes nunca había pasado, él tendía su mano para que ella superara su vértigo.&lt;br /&gt;Durante la cena, ella se mantuvo distante. Había llorado tanto por él, por su distancia, su silencio, que ahora no podía, de verdad que no podía, rendirse ante su sonrisa, sus labios, sus brazos tan fibrosos, tan perfectos ("&lt;em&gt;Te busqué toda una vida, por qué cuando te encontré tuve que renunciar a quererte, si te busqué, te busqué hasta encontrarte, hasta verme obligada a renunciar a ti..&lt;/em&gt;.").&lt;br /&gt;Bebían un vino que no era Lambrusco. Cuántas noches se había agarrado ella a una botella de ese mal vino italiano para sentir en sus labios los besos de él, aquellos besos que sabían a Lambrusco, aquellos besos en los que de fondo se escuchaba alguna canción de Platero (¿o era Fito?) o de Los Piratas (¿o era Iván Ferreiro?), aquellos besos, sus besos, ahora tan lejanos, ahora ya sólo un recuerdo en letras de word que se iban borrando con el paso de un tiempo de ausencia. Antes de marcharse, él pidió otra botella. "Será para él", pensó ella equivocada. Antes de salir, él posó el cristal sobre sus manos y pidió, suave, tan dulce que no parecía él: "Guárdala, quiero que te lleves este recuerdo mío". Y ella se mordió los labios, para no gritar, para no enloquecer, para no decirle que ya eran muchos los recuerdos suyos los que llevaba encima, aunque él no los viera.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Ella está recostada, ajena a él, en su espalda, clavando la mirada en su nuca, pidiéndole que se acerque sin palabras. Aún puede el orgullo, aún duelen tantos meses de silencio, pero se deja llevar, se deja caer, otra vez, otra de tantas. Lleva tanto tiempo esperando ese momento que, cuando le besa de nuevo, siente que un puñal se le clava más allá del corazón, en el alma, donde duele más, pero se nota menos. Se besan, se desnudan, bailan.&lt;br /&gt;"Por qué te fuiste, por qué jamás me escribiste", pregunta ella, afónica, rendida, enamorada.&lt;br /&gt;"Por qué dolía recordar quien era yo cuando te hablaba, cuando te escribía, cuando te llamaba". Él la dejó dos opciones: creer o no. Ella elegía, pero él esperaba que ella nunca pasara por la estación en la que a él le habían obligado a bajar, por la que había tenido que vagar durante meses, en el tiempo en el que la conoció a ella.&lt;br /&gt;Y ella creyó, le creyó aún sabiendo que él mentía.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Se dio la vuelta y fingió dormir, cuando de pronto, sintió una mano amarrando su cintura. Y el tiempo de detuvo de nuevo. Ahí estaba su abrazo. Compartieron varias noches de sus vidas, pero él nunca antes la había abrazado y ella recordó el hielo, tan pequeño, tan cuadrado, tan indeleble, y pensó, una vez más, que la felicidad tal vez podría ser así, pequeña, cuadrada, indeleble.&lt;br /&gt;Bailaron de nuevo.&lt;br /&gt;Se besaron hasta desgastarse los nombres.&lt;br /&gt;Se contaron un secreto compartido: ninguno de los dos pensaba que sus vidas volverían a cruzarse. Pero se cruzaron, y no pudieron evitarlo.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Ella aún le recuerda. Pero ya no bebe Lambrusco. Él es otra cosa. Y piensa en su barba, en sus arrugas, y siente que una parte de sí misma se quedó con él, en una ciudad ahora tan extraña, tan lejana como él, que ya ni siquiera es una fotografía en su mesilla..&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116978151743191946?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116978151743191946/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116978151743191946' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116978151743191946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116978151743191946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2007/01/25-de-enero-de-2007.html' title='25 de enero de 2007'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116710617264196379</id><published>2006-12-25T20:04:00.000-08:00</published><updated>2006-12-25T20:09:32.656-08:00</updated><title type='text'>26 de diciembre</title><content type='html'>Y qué puedo decir? qué regresó? Que yo no lo quise pero que aquí está....?&lt;br /&gt;Le amo.&lt;br /&gt;Le quiero como hacía años no quería a nadie...&lt;br /&gt;Cenamos...&lt;br /&gt;Yo le escribií, pensando que él  nunca más me hablaría, yo le escribí...&lt;br /&gt;Y él respondió&lt;br /&gt;Y fue él el que dijo. Quedamos&lt;br /&gt;Y lo hicimos...&lt;br /&gt;Y, después, cuando dormíamos, yo inspiraba ondo para retener sus rondicos dentro, para no olvidarlo, para no dejar de sentir su dedo gordo amarrado a mi dedo gordo...&lt;br /&gt;LE AMO&lt;br /&gt;POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL... Y ESO QUE VOLVIÓ AUNQUE NUNCA PENSÉ QUE LO HICIERA...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116710617264196379?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116710617264196379/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116710617264196379' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116710617264196379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116710617264196379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/12/26-de-diciembre.html' title='26 de diciembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116681578090120636</id><published>2006-12-22T11:29:00.000-08:00</published><updated>2006-12-22T11:29:40.920-08:00</updated><title type='text'>22 de diciembre</title><content type='html'>Pues... volvió...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116681578090120636?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116681578090120636/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116681578090120636' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116681578090120636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116681578090120636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/12/22-de-diciembre_22.html' title='22 de diciembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116681426280765113</id><published>2006-12-22T11:04:00.000-08:00</published><updated>2006-12-22T11:04:22.830-08:00</updated><title type='text'>22 de diciembre</title><content type='html'>Pues... volvió...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116681426280765113?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116681426280765113/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116681426280765113' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116681426280765113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116681426280765113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/12/22-de-diciembre.html' title='22 de diciembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116447923829151438</id><published>2006-11-25T10:26:00.000-08:00</published><updated>2006-11-25T10:27:18.306-08:00</updated><title type='text'>Un saquito de alubias</title><content type='html'>Sebastián se pasa el saquito de alubias de una mano a otra. Mira a su abuela al otro lado de la habitación, mientras su impaciencia corre de una pierna y otra, como el saquito de alubias en sus manos. Pasan diez minutos, diez tontos minutos que a Sebastián se le antojan tan largos como diez vidas, hasta que su abuela se incorpora, sacude el mandil, le mira con sus ojos lánguidos y se marcha con su paso lento a la cocina. Es entonces cuando Sebastián, con las manos ya sudorosas, abre el saquito. Quedan diez alubias. Sólo faltan diez días para Navidad.&lt;br /&gt;Sebastián suspira, hondo, se queda el aire adentro, y no lo suelta hasta que no siente los carrillos rojos y una mano que le oprime el pecho. Mira el calendario; y expira. Hacía 340 alubias de aquello. De cuanto su mamá le dejó el saquito lleno, casi a rebosar, para que cada día que pasara sin ella sacara una y fuera uno menos el que faltaba hasta que volviera su avión.&lt;br /&gt;Sebastián escucha los pies de su abuela arrastrarse por el pasillo y se apremia en esconder el bolígrafo con el que ha rotulado el día en el que ya no quedarán más alubias en su saquito. 25 de diciembre. El día en que su mamá regresará, y con ella los potes calientes, y los besos en la mejilla, y el olor a vainilla de su pelo, y la huella suave que en sus mejillas dejan siempre sus caricias.&lt;br /&gt;Sebastián tiene unos dedos gordos, con las uñas mordisqueadas que, unidas a sus grandes gafas, se ganan el insulto de sus compañeros en la escuela. Sebastián es un niño que pasa los días con la cabeza metida en un libro mientras su abuela cose y descose una viejas zapatillas al calor de una lumbre. Cuando estaba su mamá no era igual. Cuando estaba mamá cada día era un feria, y Sebastián no vestía ropa remendada ni comía sopas de ajo un día sí y al otro también. Cuando estaba su mamá, Sebastián tenía como compañero de juego a otro niño, Nicolás, hijo de la amiga de su mamá. Pero Nicolás, y la mamá de Nicolás, un día se marcharon lejos, “en busca del dorado”, esgrimían en su despedida, y la mamá de Sebastián no tardó en seguirlos.&lt;br /&gt;Desde aquello la mamá de Sebastián se convirtió en un fajo de billetes que cada mes llegaba en un sobre, con remite España, y el tacto de una alubia.&lt;br /&gt;Ni siquiera su mamá era una voz. Las llamadas eran caras. Sebastián debía conformarse con la letra apresurada con la que su mamá siempre le dejaba un beso en sus cartas de billetes.&lt;br /&gt;Es 25 de diciembre. Sebastián mira el calendario con el estómago anudado. Ese día ni las sopas de ajo le saben mal, ese día es el día en el que su mamá volverá. Sebastián se viste con el traje de la primera comunión. Las mangas le están un poco cortas, pero sólo un poco, y se mira en el espejo con una sonrisa mientras moja el peine para domar el remolino de su pelo.&lt;br /&gt;Dan las diez.&lt;br /&gt;Y las once.&lt;br /&gt;El avión de mamá ya debería haber aterrizado.&lt;br /&gt;Son la doce.&lt;br /&gt;Y su mamá no llega.&lt;br /&gt;Sebastián mira a su abuela con los ojos acuosos, con el remolino del pelo ya despeinado, y la ve siempre sentada en su silla, siempre con esas viejas zapatillas en la mano, siempre ajena a todo, siempre callada.&lt;br /&gt;Es la una. Ya es 26 de diciembre, otro día más, y a Sebastián no le quedan alubias que sacar de su saquito.&lt;br /&gt;De pronto, escucha un ruido al otro lado de la puerta y Sebastián corre a abrirla mientras aprieta, con toda su fuerza, el saquito vacío de alubias en el bolsillo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116447923829151438?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116447923829151438/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116447923829151438' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116447923829151438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116447923829151438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/11/un-saquito-de-alubias.html' title='Un saquito de alubias'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116355359558601086</id><published>2006-11-14T17:05:00.000-08:00</published><updated>2010-03-01T08:49:52.642-08:00</updated><title type='text'>14 de noviembre</title><content type='html'>Hoy es uno de esos días en los que todos tus ex regresan a tu cabeza sin que tú los llames, sin que tú quieras, pero acá andan, en zapatillas de andar por casa, sin que tú seas capaz de echarles, sin que se vayan. El primero en aparecer es E., con su barba de unos días, su pelo negro y esa mirada de ojos negros, profunda, lasciva, inquietante... (siempre nos quedará esa esquina para volver a encontrarnos, me dijiste la última vez, aunque ya haya mucho de aquello). Luego llega R., aquel que me laceró el corazón en verano (aquel que nunca más volvió a responder a los mensajes, ni a las llamadas, ni a los recuerdos). Será por el verano, pero ahí aparece Borja (sí, es el primer nombre entero que aparece, y aparecerá en este blog, pero es que esto pasó hace diez años, los hizo en junio, en aquel chupinazo de R. hace dos lustros... ), ese Borja del que nunca más volví a saber; del que me fui corriendo, del que huí... y del que siempre ansié que la vida volviera a cruzarnos (siempre me pregunté qué hubiera pasado si él hubiera aligerado el paso detrás de mí, se llamaba Borja y su nombre no me importa ponerlo porque siempre quise volver a saber qué fue de su vida, si alguna vez olvidó aquel beso de kalimotxo...). Más tarde llegó A. y los siete años de idas, venidas, sueños en Palma y pesadillas en Salamanca, de enfados y vueltas, de aquellas dos horas en un Saxo, era Nochebuena... Luego, otro A, este entre medias del anterior y el siguiente, también A., o L., según cómo quisiera llamarlo, aquel se esfumó en apenas dos meses, y con él mis lágrimas, y mi capacidad de amar, estas se quedaron por siempre prendidas de un corazón a medias, aquel que compartimos, aquel que le regalé cuando él y yo fuimos nosotros. Y entonces aparece el otro A, o L., y todo se acaba, y los demás se esfuman. Él era niebla, él era oxígeno, él era mi mundo, él era yo, y todo lo demás. Quizá el resto hayan venido por él, con él, porque después no hubo más, sólo él, él, él, él, él. Todo comenzó mañana hace cinco años. Aún lo recuerdo. Se detuvo el tiempo, todos los tic-tacs: mucho después se fue y se apagó todo lo demás... Pero entonces, aquel día, yo aún no creía en el amor, pero apareció el destino... y todo me lo jodió...&lt;br /&gt;Y lo peor no es que aún le recuerde. Lo peor es que tras él sólo hubo blanco. Y de esto mañana hará ya cinco años... ¡Cinco...!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116355359558601086?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116355359558601086/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116355359558601086' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116355359558601086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116355359558601086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/11/14-de-noviembre.html' title='14 de noviembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116309948206511637</id><published>2006-11-09T11:04:00.000-08:00</published><updated>2006-11-09T11:11:22.096-08:00</updated><title type='text'>9 de noviembre</title><content type='html'>Ha pasado un mes de aquel paseo. 31 días de dudas, de devaneos, lágrimas y casquivaneos. Pero sobre todo dudas. Sobre mi vida, mi pasado, mi futuro, mi trabajo, mis amores, mis sueños, mis fronteras y mis límites. Lágrimas, todo es neblina. Todo es miedo. Todo es una lucha constante contra mí misma y este estúpido mundo que me he montado. A veces me gustaría meterme debajo de la cama, desaparecer, que las sábanas me tapen y borren todo lo que no debí haber hecho. A veces me gustaría desaparecer, así sin más, huir de mi misma y mis estupideces, huir, huir de mí y de esta estúpida vida que es la mía.&lt;br /&gt;Hoy estoy triste, sí.&lt;br /&gt;Llevo 31 días así.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116309948206511637?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116309948206511637/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116309948206511637' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116309948206511637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116309948206511637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/11/9-de-noviembre.html' title='9 de noviembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116040329527167536</id><published>2006-10-09T07:11:00.000-07:00</published><updated>2006-10-09T07:14:55.303-07:00</updated><title type='text'>9 de octubre</title><content type='html'>Quizá sea el eco del libro que me leí antes de ayer, &lt;em&gt;Llovió todo el domingo&lt;/em&gt; (de Philippe Delerm), o quizá el de hace una semana, &lt;em&gt;Ventanas de Manhathan&lt;/em&gt; (de Antonio Muñoz Molina), pero anoche salí a pasear por Madrid para mirar la ciudad desde otros ojos. Quizá, sí, lo que me empujó fue la conjunción de dos historias distintas, pero que vienen a contar lo mismo, el placer de lo cotidiano. En la primera, Delerm relata con intensa ternura el tránsito de los días del &lt;em&gt;señor Spitzweg&lt;/em&gt; por París. Nada especial hay en ellos, ni lucro ni grandes devaneos amorosos ni siquiera una acción que necesite de presentación, nudo y desenlace; no, no hay nada de eso, sólo la sucesión de las pequeñas cosas que, al final, son las que trenzan una vida. Sin embargo, no puedes dejar de leer, inmerso en el vivir anodino de este empleado de correos que disfruta del metro a las horas en la que nadie viaja, que le gustan los paseos y el mirar a través del escaparate de un restaurante de lujo para disfrutar desde la distancia infranqueable de un cristal (y una cuenta bancaria con muchos ceros o no) de aquello que nunca podrá tocar pero que ha de existir, que le gustan las playas y, sobre todo, el alejarse de París sólo para sentir el placer de regresar. El segundo es un viaje por cada rincón de Manhatan, desde el primer recuerdo, en un motel envuelto por el silencio de una ciudad insomne y un patio interior de nadie y de todos, donde se mezclan los gorgoteos de una tubería y los pitidos de los despertadores, hasta el regreso del lugar de donde uno vino con una sensación apátrida: sin hallarte en donde eres ni ser de donde te fuiste, sintiéndote de ningún lugar, yendo hacia quién sabe donde. Y en medio, esos paseos por los parques de la ciudad, esa mirada sobre aquel indigente que hablaba con su reflejo del espejo, los pasos por los museos y las fotografías, y los rastros, y los libros, historias del 11-S y aquellas pequeñas cosas que no nos llegaron pero que también dejaron su huella humeante, gris y nauseabunda en aquellas calles; un cuaderno de hule y un lapicero, respiraciones que suben y bajan con el jazz y una luz de exit parpadeante, siempre encendida, en los hoteles.&lt;br /&gt;Quizá fueron estos libros los que ayer me impulsaron a mirar Madrid desde los ojos del &lt;em&gt;señor Spitzweg&lt;/em&gt; y Muñoz Molina, a ver qué descubría, a ver de qué me enamorada. Con mi late del &lt;em&gt;Starbucks&lt;/em&gt; (sí, me encanta el café del &lt;em&gt;Starbucks&lt;/em&gt;, ¿y qué?) en la mano y los pasos rápidos, caminaba hacia la feria del libro antiguo con tan sólo tres euros en el bolsillo, esperando encontrar alguno que se ajustara a mi presupuesto (y de hecho lo hallé, &lt;em&gt;Corazón tan blanco&lt;/em&gt;, de Javier Marías), mirando a todos aquellos con los que me cruzaba. Me gusta mirar el fondo de los ojos de los desconocidos que me cruzo por la calle. Alguno te mantiene la mirada, otros la bajan, pero en seguida, cuando creen que ya no les miras, te observan desde el disimulo, y también están los que, por mucho que los mires, nunca se darán cuenta de que lo haces, quizá anden tan sumidos en sus propias diatribas que caminen por otros mundos, otros universos lejanos para el resto, o es que son despistados indomables simplemente, pero lo cierto que hay gente que no se da cuenta de la existencia de otro por muy cerca que le tenga &lt;em&gt;(¿Y es que cuántos mundos caben en el mundo?).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Me gusta andar por Madrid porque me siento parte de esta ciudad inmensa, también insomne como París, como Manhathan. No sé cuando pasó, cuando pasé de sentirme de prestado a este ahora, inmiscuida por sus calles reconociendo en sus esquinas, plazas y bares algún momento ya vivido. Caminaba por Banco de España cuando una campana dio las nueve, y las luces de la calle se encendieron, la ciudad se bañó de la perspectiva anaranjada de las farolas y el aire, de pronto, parecía tener un peso metálico, que todo lo envuelve, que parece niebla, aún sin serlo. Un escalofrío me recorrió desde la cabeza hasta la mismita punta de los pies. &lt;em&gt;Pum&lt;/em&gt;. De arriba abajo. De abajo arriba. Creo que apreté fuerte mi late, durante un instante, y comencé a caminar más despacio. Creo que me sentí madrileña (madrileña de León, claro, eso siempre) y pensé que era una lástima no llevar encima la cámara para inmortalizar mi sensación en una imagen, pero luego lo pensé: ‘¡Si no me hacen falta fotografías!’. Los ojos son mejores para eso. Luego la memoria se encarga de desvirtuarlos sí, pero eso no hace más que añadir valor, y una pizca de fantasía, por qué no, a nuestra capacidad de guardarse adentro, para siempre, un instante (el Madrid nocturno a medias, los paseos apresurados, la feria del libro antiguo, la luz anaranjada, el peso metálico, el clac-clac-clac de mis tacones que siempre me acompaña, un late del &lt;em&gt;Starbucks&lt;/em&gt;), una fotografía más del álbum de mi vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116040329527167536?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116040329527167536/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116040329527167536' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116040329527167536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116040329527167536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/9-de-octubre.html' title='9 de octubre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116024933186182683</id><published>2006-10-07T12:20:00.000-07:00</published><updated>2006-10-07T12:59:03.073-07:00</updated><title type='text'>7 de octubre</title><content type='html'>&lt;em&gt;¿Cuánta vida puede contener media cuartilla...?&lt;/em&gt; Lo descubrí ayer, a la hora de comer, cuando llegué a casa. Fue un sobre demasiado grande en mi buzón. Yo venía de la compra, con las manos ocupadas, y no lo hubiera cogido sino hubiera sobresalido tanto. Lo cogí, y enseguida conocí la letra. Espigada, azul, siempre azul, tumbada hacia la derecha. El sobre contenía un par de documentos y una carta, un cachito de León en un folio pulcramente cortado a la mitad. Entonces las vi, las &lt;em&gt;bes&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;haches&lt;/em&gt; e &lt;em&gt;ies&lt;/em&gt; descolocadas. Y me eché a llorar. Cosas de la nostalgia, faltas de ortografía tan pueriles como entrañables, el ruido de un &lt;em&gt;tarararááá&lt;/em&gt; rítmico, con los dedos, tan conocido como lejano, ese toquecillo en el radiador que siempre sigue al sonido de una puerta, ese holaaaaa que siempre invita a la sonrisa con una mano alzada y repitiendo una y otra vez esa palabra mágica (&lt;em&gt;holaaaaa&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;holaaaa&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;holaaaa)&lt;/em&gt;, un bigote, una calva, mi papá, mi mamá, mi casa, mi vida, 26 años en menos de un folio.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Y un abrazo postal que, aunque no se dé, aunque no pueda tocarse, ni tampoco devolverse, se agarra, fuerte, mucho, hasta las lágrimas, en algún sitio más allá del alma.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116024933186182683?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116024933186182683/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116024933186182683' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116024933186182683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116024933186182683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/7-de-octubre.html' title='7 de octubre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116013311517651066</id><published>2006-10-06T03:57:00.000-07:00</published><updated>2006-10-06T04:11:55.200-07:00</updated><title type='text'>6 de octubre</title><content type='html'>Hace apenas diez minutos que he visto a S. Le busqué yo, para qué negarlo, me gustan los juegos. Mi vestido encajaba con alguno de sus sueños, adrede, por supuesto. Él sabía que me vería, le avisé ayer, pero con mentira: le dije que pasaría por la tarde, pero ayer por la tarde, no hoy, le imagino pendiente de la puerta en cada ruido, en cada apersona que entrara en su habitáculo (&lt;em&gt;jajajajaja&lt;/em&gt;), pero ninguna fui yo, no era yo (&lt;em&gt;jajajajaja&lt;/em&gt;). Hasta hoy, hasta ahora, que llegué cuando no me esperaba. Por sorpresa. Se quedó mudo cuando me vio, apenas levantó los ojos. Le saludé con la manoa, indiferente, y esperé mi turno. Él sabía lo que quería. Me lo trajo antes de que yo pidiera. Me miraba fascinado (¿quizá las calzas? ¿quizá los cuadros de mi minifalda? ¿quizá el botón suelto de la camisa?), me dio justo lo que quería y al marcharme observé como, detrás de mí, se clavó su mirada intensa (&lt;em&gt;tanto que podía notarla, como un dedo, que subía y bajaba por mi espalda&lt;/em&gt;). &lt;br /&gt;Si me hubiera mirado de frente hubiera percibido mi gesto forzado, tratando de contener la carcajada hasta, al menos, haber salido de su habitáculo.&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;Y es que mi móvil acaba de sonar... Un mensaje... Es S. ... "Qué guapa estás hoy...", me dice... Pues ya, ya lo sabía.&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;jajajajaja&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;¡Qué se joda!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116013311517651066?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116013311517651066/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116013311517651066' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116013311517651066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116013311517651066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/6-de-octubre.html' title='6 de octubre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-116006007535974543</id><published>2006-10-05T07:50:00.000-07:00</published><updated>2006-10-05T12:55:02.173-07:00</updated><title type='text'>Un recuerdo: Un 5 de octubre del pasado</title><content type='html'>Un beso, o dos, o infinitos. Un asiento metálico, el humo del tubo de escape de un autobús que se va. Tic-tac-tic-tac. Miedo al tic-tac. Un chico juega con un paraguas mientras salta unas escaleras metálicas. Tic-tac. Un beso, o dos, o infinitos. Ojos grises. “Me perdería en tus ojos”, te dije. Y los bajaste.&lt;br /&gt;Un reencuentro. O muchos. Suena &lt;em&gt;Green Day&lt;/em&gt; en el altavoz del ordenador. Me besas otra vez, y otra, siempre largo, e intenso.&lt;br /&gt;Metes tu mano debajo de mi falda, y yo te dejo.&lt;br /&gt;Cerveza y pizza para cenar (¿o eran macarrones?). El aire huele a &lt;em&gt;Hugo Boss&lt;/em&gt;. Cierro los ojos y te guardo para siempre ahí adentro, entre las tripas, donde los gatos a veces arañan. Me pierdo en tu cuello. “Me perdería siempre”, pienso, pero no lo digo.&lt;br /&gt;Es de noche. La cama de uno se torna demasiado estrecha. Un gemido, o dos, o infinitos.&lt;br /&gt;Sabes a sales mezcladas con gel de baño. Sabes a sales mezcladas con algo. Sabes a sales. Tu boca en mi pecho. Mi lengua se enreda en tu oreja. Me rozas, me elevas sin droga, me acaricias, un escalofrío, o dos, o infinitos. Tus ojos grises.&lt;br /&gt;Deambulo por el camino de los tristes, te siento entre mi pelo. No conozco fórmula para detener el tiempo. Tic-tac-tic-tac. Si la hubiera lo pararía en este momento: el cielo anaranjado de La Alambra allá arriba, tu abrazo acá abajo.&lt;br /&gt;Hay un leve rastro de té en el paladar que borran tus besos (¿o era batido de platano?). Sobre el mapa la distancia entre Madrid y Granada son cuatro dedos; el agua, ahora, es lo único que nos separa. Frío, calor, calor y frío entremezclados con un sabor amargo. Te chupo un dedo. Me cobijo en un suelo reconvertido en cama. Me muerdes y te muerdo. Te huelo. Cierro los ojos para que permanezcas siempre así, como ahora, en este momento en el que escuchas la última canción del &lt;em&gt;eMule&lt;/em&gt;, de espaldas a mí, tu torso desnudo, tus Puma vuelan por el aire. Siempre así, en mi recuerdo, siempre ahí. “Cabrón...”, pienso, y te lo grito.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Opera 4&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Lovensong&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;The Cure&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Nine Song&lt;/em&gt;. Tus dedos intensos, el pulso de tu lengua. Bebemos Lambrusco (¿o era sidra?). Te desnudan tus palabras, me gustan tus confidencias, un hombre nos regala un té que nunca abrimos. Me pierdo en tus ojos grises, otra vez más.&lt;br /&gt;Luchamos, nos mordemos, nos peleamos con la intensidad del primer contacto en el último. "Cabrón... Cabrón... Cabrón...", te dijo y me pierdo en tus leves gemidos. Me muerdes con rabia los labios y yo me pierdo en tu mordisco. Mientras, al fondo, &lt;em&gt;Robert Smith&lt;/em&gt; canta sólo para nosotros. Como en su día &lt;em&gt;Incubus&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Tic-tac-tic-tac.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-116006007535974543?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/116006007535974543/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=116006007535974543' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116006007535974543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/116006007535974543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/un-recuerdo-un-5-de-octubre-del-pasado.html' title='Un recuerdo: Un 5 de octubre del pasado'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115999117917136672</id><published>2006-10-04T12:44:00.000-07:00</published><updated>2006-10-05T12:53:06.110-07:00</updated><title type='text'>4 de octubre</title><content type='html'>De lejos no parecía lo que en realidad eran. Cuatro hombres sentados alrededor de una mesa de madera, en medio de un parque a 200 metros de mi casa, mediodía, todos trajeados, con algo entre las manos. De lejos parecían hombres pudientes, charlando después de media jornada de trabajo en la oficina. Pero, según me fui acercando, descubrí el desgaste de sus trajes, su nula combinación, chaqueta gris, pantalón azúl oscuro, uno de paño, otro de franela, ambos de la basura. Cuando pasé a su lado les espié. No eran cartas lo que tenían en las manos, era comida. Una barra de pan, embutido de supermercado, varios brick de vinos, uñas largas, con reborde negro, puños descosidos, bocas desdentadas que reían apartados del mundo. No parecían lo que eran, pero tampoco eran lo que parecían. Simplemente, sentencié, eran cuatro amigos, felices, charlando y tomando un aperitivo en un parque como los otros, los de los trajes de verdad, hacen en las barras de los bares después del trabajo. Cuando llegué a mi portal y sus risas quedaron atrás, lejos, en mi espalda, me di cuenta de que sonreía con nostalgia.&lt;br /&gt;Qué fácil, a veces, por muy poco que se tenga, resulta ser feliz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115999117917136672?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115999117917136672/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115999117917136672' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115999117917136672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115999117917136672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/4-de-octubre.html' title='4 de octubre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115999024879272070</id><published>2006-10-04T12:22:00.000-07:00</published><updated>2006-10-04T12:44:34.143-07:00</updated><title type='text'>3 de octubre</title><content type='html'>Mi ojo clínico, una vez más, no erró. S. me confesó ayer que tenía "chica". Novia, vamos. Pero me pedía "vernos de estrangis". Follar de vez en cuando, es decir. Lo raro hubiera sido que no. Que S. fuera un chico normal. Mi ojo clínico nunca falla. Siempre encuentra lo más rebuscado. Sí, es cierto que mi interés por él se había esfumado el martes pasado, cuando durmió en mi cama. Está claro, ahora mismo, voy a llamar al oculista.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115999024879272070?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115999024879272070/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115999024879272070' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115999024879272070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115999024879272070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/3-de-octubre.html' title='3 de octubre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115979461278027715</id><published>2006-10-02T06:09:00.000-07:00</published><updated>2006-10-02T06:10:12.793-07:00</updated><title type='text'>Otro más: Visiblemente pobres</title><content type='html'>Cuando no tienen adónde ir, se quedan en la calle. En Madrid son más de 5.000 las personas que sobreviven cada día en la calle, según un estudio de la universidad Complutense. Son invisibles. El tiempo, las rutinas y las personas normales pasan por su lado casi sin mirarles.&lt;br /&gt;La fiesta de la Almudena, celebrada ayer, dejó calles vacías y comercios cerrados. El Albergue para indigentes de San Isidro (Centro) permanecía abierto, porque allí da igual lo que diga el calendario. El centro está junto a la estación de Príncipe Pío. Aquí, construcciones nuevas, coches que van y vienen, tiendas y gente que pasea a sus perros; allá, donde está el albergue, una calle gris, de aceras sucias y edificios altos. En medio, las vías del tren.&lt;br /&gt;Fuera de San Isidro se escucha una canción de Joaquín Sabina, risas, gente vestida al estilo hippy, que entra y sale. Dentro hay 268 camas y casi todas están llenas. Los empleados no quieren hablar. Hoy sólo se puede mirar. Y se ve alegría y gente que no tiene aspecto de vivir en la calle. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón prometió poco antes de las pasadas elecciones, que lucharía porque no hubiera ni un solo indigente sin plaza en los albergues”. En Madrid existen ocho centros, y otro más que sólo abre en invierno.&lt;br /&gt;En la calle sigue habiendo pobreza, sin que ninguna institución pueda controlarlo. En la glorieta de Quevedo, por ejemplo, un indigente pasó su verano bajo un andamio, en un sofá viendo la televisión. Aquella acera, que durante meses fue su casa, ayer estaba limpia. Cerca hay una mujer desdentada, de unos 50 años, rodeada de moscas y tapada con una manta de cuadros. Ella le recuerda. “Una vez me dejó ver una película, no sé que ha sido de él”. Parece vivir entre neblina, en un mundo que quienes pasan a su lado no podrían siquiera intuir. “Yo no tengo historia, a mí no me preguntes, no vivo aquí, soy la dueña de Madrid. Sólo espero a que el príncipe venga y me devuelva los perros que me quitó” .La Cruz Roja hace unos meses inició un programa para tratar a los más de 100 enfermos mentales que viven en las calles de Madrid. Muchos no reconocen su enfermedad, ni siquiera que están en esa situación. En el parque de Plaza de España un hombre, que dice llamarse Pedro, todos los días les da de desayunar a las palomas. “No, yo no vivo aquí, yo duermo en un hotel, pero me levanto temprano para que mis amigas (las palomas) no pasen hambre”. En el banco de al lado hay una decena de bolsas de supermercados, sobresale una barra de pan, botes con comida y una manta. “Vete, vete por allí [señala en dirección a Príncipe Pío] que es por allí donde están los pobres de Madrid”. Y su voz, mientras lo dice, ni siquiera suena amarga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115979461278027715?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115979461278027715/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115979461278027715' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979461278027715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979461278027715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/otro-ms-visiblemente-pobres.html' title='Otro más: Visiblemente pobres'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115979396259504589</id><published>2006-10-02T05:58:00.000-07:00</published><updated>2006-10-02T05:59:22.600-07:00</updated><title type='text'>Y otro: Detrás de la tómbola</title><content type='html'>Son las tres de la tarde. En la radio suena una canción rumbera. Una niña morena limpia con un trapo las paredes de su casa. Su madre, Matilde Fernández, asoma la cabeza por una cortina y la mira. Suspira. Mientras ella limpia, un grupo de adolescentes comenta la noche pasada en un banco del recinto ferial instalado en la Ermita del Santo (Madrid). Son las fiestas de San Isidro. Ya hace calor. El verano comienza a notarse. Pero en casa de Matilde no tienen ni aire acondicionado ni ningún electrodoméstico, descontando las manos, que ayude a disipar el sofoco. En realidad, Matilde Fernández dice que no gana lo suficiente como para comprar un hogar. Lo que limpia su hija son las paredes de una vieja caravana de cinco metros. Lleva viviendo allí toda la vida. Por eso lo llama casa.&lt;br /&gt;Matilde Fernández nació en la feria. Tiene 28 años y, al igual que su marido, es gitana. Heredó la barraca con los peluches. Con las fiestas de San Isidro empieza su itinerante periodo laboral. Recorren más de 40 barrios de los distintos distritos y pueblos que forman la Comunidad de Madrid. Normalmente terminan en noviembre. Todo en ella son quejas. En verano porque está todo el día en la barraca, aquí, allá, sin ser de ningún lugar. En invierno porque no hay trabajo, porque tiene su casa aparcada en un barrio de la carretera del Pardo y porque, para llegar a fin de mes, tiene que limpiar escaleras. “Odio esta vida”, dice mientras espera sentada a que el grupo de chavales se decida a tirar peluches.&lt;br /&gt;      Con el verano llegan las tómbolas. Las ferias construyen un mundo de sueños donde antes sólo había solares vacíos. Se oyen los pitidos de las atracciones y los gritos de quien ofrece un perrito piloto. Parece que allí no hay cabida para las desilusiones. Pero las hay. Y suelen están detrás de la tómbola. El número exacto de feriantes que hay en España no está registrado en ningún lugar. En 1997 se creó en Madrid la Asociación Unificada de Industriales Feriantes de la Comunidad para regularizar los precios del alquiler de los solares en las principales fiestas de Madrid, y ser el interlocutor con Ayuntamientos y Juntas Vecinales. Hoy están inscritos en ella 235 personas, pero, según varias fuentes de esta organización, esta cifra es muy relativa. “Hay muchos que suelen ir por su cuenta”.&lt;br /&gt;       Es el caso de Matilde Fernández. Ella tenía adjudicado su sitio en la tómbola antes de nacer. “Mi padre era feriante y las plazas se alquilan por antigüedad”. El solar le cuesta 40 euros por día, las ganancias, según ella, como máximo ascienden a 400 euros. “Ese dinero no es para nosotros. Con él tenemos que reponer los peluches en el camión”. La barraca vacía cuesta alrededor de 19.000 euros. Llenarla son 40.000 euros más.&lt;br /&gt;     Matilde Fernández insiste en que, al menos en su caso, un sueldo de feriante no da para vivir. “Hay gente que se la apaña con otros trapicheos, pero a mí eso no me va. Me ha tocado esto y no puedo cambiarlo. Lo asumo y ya está. Sólo espero que mis hijas no tengan esta herencia”. Cuando recoge las bolas que la gente tira (“nunca suelen fallar”) siempre espera ganar esa noche lo suficiente, para comprar un billete de lotería (“a veces no te llega ni pasa eso”). Cuando no está trabajando, se pasa las horas soñando más que la lechera del cuento. Le gustaría tener dinero para comprarse una casa y tener una dirección que darle a los amigos que quieran escribirle.  &lt;br /&gt;   Pero su voz, melancólica, soñadora, de pronto, vuelve a la realidad. Para ella no hay lotería, ni mucho que ganar. Pasan los años y también las fiestas. Sigue durmiendo, comiendo y viviendo en un camión, de lado a lado. Son las cinco. Se despide de su hija que hace tiempo que dejó de limpiar las paredes de la caravana y ahora se entretiene en hacer castillos de arena en la hierba. “Ojalá a ella no le toque ser feriante para el resto de sus días”. Y Matilde Fernández dice esto convencida. Como si la vida en una tómbola pudiera elegirse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115979396259504589?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115979396259504589/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115979396259504589' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979396259504589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979396259504589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/y-otro-detrs-de-la-tmbola.html' title='Y otro: Detrás de la tómbola'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115979374122952377</id><published>2006-10-02T05:54:00.000-07:00</published><updated>2006-10-02T05:55:41.256-07:00</updated><title type='text'>Un reportaje: El circo</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El circo antes&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El circo duerme. Son las tres de la tarde y la respiración parece contenida entre los plásticos y el hierro. La luz amarillenta de un centenar de bombillas ilumina 2.700 sillas rojas y vacías. Fuera nadie aguarda, la calle está vacía excepto por una jirafa que mastica el aire para pasar el tiempo. Los artistas, en sus caravanas, apuran la comida como cualquier familia de “ciudad”, como se refieren ellos a los no circenses. Mientras, la carpa dormita sin roncar. Terminó la función de las doce en Fuenlabrada (Madrid) y, después del último aplauso, el tiempo se detuvo debajo de la lona. Pero ninguna siesta es eterna. Un muchacho vestido con un mono azul y un palillo entre los dientes descorre una cortina a las cuatro. Lentamente, el circo comienza a despertar.&lt;br /&gt;Una sombra delgada corre hacia el camión reconvertido en camerino para las 24 bailarinas del circo americano. Samira, que nació hace 18 años en una caravana, conserva, intacto, el maquillaje desde las diez. “Los días que actuamos varias veces, nunca me desmaquillo hasta que terminamos”, su excusa es que tarda más de dos horas en acicalarse el rostro con pestañas postizas, colorete rosa y exceso de brillantina. El resto de la indumentaria, pantalones de chándal viejo y zapatillas negras embarradas, es descuidada. “Detrás del escenario siempre vamos con ropa cómoda”, seis bailarinas que se retocan los peinados asienten: “tacones y maquillaje, sólo en el trabajo”. Las paredes del camión las forman 28 armarios de madera desgastada. Detrás de cada puerta las chicas guardan sus secretos. Pelucas largas, rubias, morenas, pelo trenzado, medillas de rejilla, ropas de lycra ajustadas y sombreros, y todo en orden. El pitido de una sirena suena al otro lado de la puerta. Algunas tiran cigarrillos a medias, otras abandonan los peines, se cierren los neceseres y los pies caminan hacia las bambalinas. La transformación de Samira dura dos minutos. Ese el tiempo que tarda en desvestirse, abrochar los botones del traje rojo de acomodadora y calzarse unos tacones negros. Suspira. Esta es la primera de las 14 veces que se cambiará de ropa esta tarde de domingo.&lt;br /&gt;Richar entra apresurado en la carpa del circo. Son las cinco en punto y cien personas, más de la mitad niños, se apretujan al otro lado de la valla. El precio de la entrada depende de lo cerca que se quiera estar de los artistas: cinco euros en la grada, 20 en los palcos enfrente del escenario. Richar recibe ya en la puerta a los espectadores más impacientes y les indica dónde están los sitios por los que han pagado. Siempre bromista, a sus 20 años, recuerda sus oficios en el circo, que van desde sus “aventuras de payaso” hasta ahora, que heredó de su padre la función de hipnotizar cocodrilos. “Hace tiempo que dejé de estar nervioso”, asegura con gracia, a pesar de que una de sus cicatrices sea el recuerdo del diente de un reptil. Pero eso lo olvidó hace tiempo y, como todos los artistas antes de la función, cuelga sus preocupaciones de una percha, “y ya las recogeré cuando termine”. Faltan diez minutos. Mil personas han acudido esta tarde al circo. Richar recoge la última entrada con premura y desaparece detrás de la lona. En media hora su cabeza estará dentro de la boca de un cocodrilo.&lt;br /&gt;Los ojos de Rasid vigilan delante y detrás. Él es el engranaje del espectáculo, el presentador, la voz que improvisa ante los espectadores cuando algo no funciona entre bambalinas. Enumera los números de memoria, que cada enero se modifican para confeccionar la siguiente temporada. Un frac rojo con botones brillantes y pantalones negros forma su disfraz. En la cara, exceso de polvos de maquillaje que no desdibujan su carácter bromista. Faltan cinco minutos para que las palabras: “Bienvenidos al mayor espectáculo del mundo” salgan de su boca y Rasid, en las penumbras del escenario se santigua y mira a Elde, el técnico de sonido. Una mirada les sirve para entenderse. La cuenta atrás ha comenzado.&lt;br /&gt;Decenas de mini-disc desordenados, una mesa de mezclas y una caja de percusión. Así es la oficina de trabajo de Elde, una camioneta en la izquierda de la carpa. Él, padre de Sydney y Jesy los cómicos vestidos de azul, pone sonido a los gestos de los artistas. Justifica su desorden cuando jura que sufre de hiperactividad y que “sólo se organiza después de recolocar una y otra vez las músicas y efectos”. Enciende un cigarrillo que abandona, tras dos caladas, en un cenicero de metal. Sus dedos inquietos bajan el volumen de la música que sale de los altavoces. Se apaga la luz amarillenta; se encienden los focos de colores y, cuando de su cigarrillo apenas queda ya el filtro, la figura de Rasid camina hacia el centro de la pista. Una tarde más el circo ha puesto en marcha su maquinaria. Ya no hay lugar para las melancolías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Durante&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El circo sobrevive gracias a los aplausos. Los acomodadores han desaparecido detrás de la lona y sólo Romy, hermano de Samira, se mueve entre las sillas y la arena ofreciendo palomitas, a un euro, a los glotones. Los animales toman la carpa bajo las órdenes del domador Eros Faggioni. La jirafa camina despacio en el círculo rojo de plástico ajena a las ovaciones del público. Dos vueltas y de regreso a su valla de metal.&lt;br /&gt;Un juego de luces y la banda sonora de It´s a raining men en su versión más discotequera para presentar a las chicas del hula-hop. Samira está entre ellas. Viste pantalón corto, medias de seda transparente y sobre su pendiente del ombligo giran varios aros alocados. Deja atrás las miradas del público y corre, de nuevo hacia el camerino. Allí se ha roto el ambiente distendido de las cinco de la tarde. Todas las puertas de los armarios abiertas, pelucas que cambian rápidamente de mano, manos que ayudan a recolocar cremalleras, un retoque en los maquillajes y cinco minutos después Samira regresa a las bambalinas vestida de cleopatra.&lt;br /&gt;18 caballos dan vueltas en las tres pistas del circo americano cuando Richar aparece en la parte de atrás cubierto con un raído albornoz azul y pintura negra en los ojos. Fuma un cigarrillo tras otro y allí, debajo de la luz artificial de las bombillas, intercambia chistes con sus compañeros. Sólo hay una crítica que pronuncia con intención de advertir: “los circenses somos artistas, no maleantes, aunque a la los de ciudad les cueste entender nuestro arte nómada”. Interrumpe el discurso y tira el albornoz al suelo. El público aguarda ya para ver su número, para ver como introduce hasta la coleta en las fauces de cocodrilos procedentes de xxx. Antes que él Sydney y Jesy han hecho reír al público con sus gracias simples y efectistas de payasos.&lt;br /&gt;Rasid entra y sale, vigila y finge enfadarse con Salva, el trapecista, que hace las veces de payaso antes de hacer sobre una cama elástica un triple salto mortal. Hoy, en Fuenlabrada, los números se ejecutan con profesionalidad y belleza, pero entre las sillas rojas hay gente que siente más el frío que el calor de los aplausos. La culpa la tiene ese sistema de calefacción inexistente que hay en el solar cedido por el Ayuntamiento. Por lo que muchos aprovechan los quince minutos de intermedio para tomar un café caliente en la cafetería. Éste llega después de la representación de una fábula entre indios y soldados del viejo oeste. La luz artificial de las bombillas vuelve a esconder detrás de las bambalinas las muchas sorpresas que le quedan al circo. Aunque cada espectador tiene sus prioridades.&lt;br /&gt;Puri acude al circo siempre que puede y, a sus 40 años, arrastra a su hija, xx, con ella. “El circo me entusiasmó cuando yo tenía 11 años y quiero que a ella sienta como yo”. Lo mejor, “los animales”; lo peor; “que la gente piense que su arte está anticuado”. Dos mujeres, en las gradas enfrente del escenario no coinciden con el veredicto. Lo mejor para ellas: los trapecios; lo peor; “que pensamos que con la entrada a los artistas no les da ni para vivir”. Detrás del escenario, aunque todos esquivan el tema de nóminas y cajas registradoras, hay otra visión: “Tenemos para como el responsable de unos grandes almacenes tipo Corte Inglés”, Rasid deja el tema zanjado.&lt;br /&gt;Elde vuelve a apagar las luces después del sorteo que efectúan en cada función.  Es la hora del riesgo: los bailes de los hermanos Tonitos y Millás a 17 metros del suelo, los pitidos de los payasos Yesy y Sydney y la entrada del público en el escenario, las bocas que se abren cuando Samira se balancea sobre un elefante que se arrastra por el suelo para pasar debajo de otro elefante. Y también aparecen las antipodistas capaces de mantener el equilibrio con los pies ocupados en balones, barras y ruletas que dan vueltas. Pero Elde espera a la actuación de John Taylor, el hombre bala, que precederá a los payasos Rivelinos y su número lleno de tortas y tartas estampadas. Elde se encarga de enumerar los méritos del hombre bala que saldrá disparado a xxx de velocidad y para terminar cayendo sobre un colchón que ocupa las tres pistas del circo. Y después, más aplausos.&lt;br /&gt;Han pasado dos horas y media. No hay nostalgia en las despedida. Xx artistas salen de las bambalinas con las manos alzadas. Ese es su agradecimiento al público. Por perdonar su errores y dejarles compartir durante esas dos horas de ilusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y después&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El circo está exhausto. Cansado y agotado, después de las funciones apenas le quedan ya fuerzas, como todos los domingos y las tres funciones a las doce y media; cinco y media y ocho. A diario todo es más pausado, con los ensayos de los números por la mañana y una función a media tarde. Hoy por suerte, dejarán para mañana el desmontaje de su esqueleto de plástico y hierros. Los chicos de monos azules amontonan los aros y demás herramientas del espectáculo en las bambalinas del circo. Los artistass corren a sus caravanas con el neceser entre las manos.&lt;br /&gt;Samira, siempre con su chándal, antes de la cena se desmaquilla y cuando desaparece el maquillaje aparecen pequeños granos de una piel que no traspira. Richar se encarga de organizar una barbacoa y salvo por restos del maquillaje nadie diría que a ese joven de vaqueros y cazadora abombada no le tiemblan los nervios cuando mete la cabeza en los dientes de un cocodrilo. Bromean y bromean y si les sobre tiempo siguen bromeando. “Hemos hecho de la risa nuestra forma de vida”, sentencia Richar antes de desaparecer en un coche en busca de más chicos con lo que compartir las chuletas esa noche.&lt;br /&gt;Rasid despide a sus artistas con un hasta mañana que suena a no os paséis esta noche que mañana hay trabajo. Las vacaciones no existen en el circo. El sueldo hay que ganárselo los 365 días del año. Elde recoge los mini-disc donde guarda los sonidos del circo y se lo guarda en el bolsillo antes de irse a dormir. Apaga todas las luces excepto dos bombillas, una detrás y otra delante.Los relojes dicen que los minutos pasan de las diez y media. Sólo cuatro perezosos y un niño que quiere ver el circo vacío quedan dentro de la carpa. Se escucha un bostezo, la jirafa se despide también hasta el día siguiente. El espectáculo ha terminado un día más. El circo se duerme satisfecho.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115979374122952377?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115979374122952377/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115979374122952377' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979374122952377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979374122952377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/un-reportaje-el-circo.html' title='Un reportaje: El circo'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115979302990908813</id><published>2006-10-02T05:37:00.000-07:00</published><updated>2007-01-28T20:03:12.420-08:00</updated><title type='text'>2 de octubre</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6295/3574/1600/P8061023.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, aún te tengo enfrente.&lt;br /&gt;Fue este instante, ¿recuerdas?, el que desencadenó todos los que siguieron.&lt;br /&gt;Hoy volviste a mi memoria. Inspiré hondo y te dejé ahí, en el estómago, unos segundos.&lt;br /&gt;Y pensé en este día, en esta noche, que marcaron todas las siguientes.&lt;br /&gt;Aún no te he sacado de adentro, aunque por fuera, eso, no se me note.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115979302990908813?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115979302990908813/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115979302990908813' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979302990908813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979302990908813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/2-de-octubre.html' title='2 de octubre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115979255240977393</id><published>2006-10-02T05:35:00.000-07:00</published><updated>2006-10-02T05:35:52.423-07:00</updated><title type='text'>Un cuento: Adonde se van los actores</title><content type='html'>El teatro va quedándose solo.&lt;br /&gt;El actor principal ve como desaparecen los actores que un día fueron principales, y se va quedando solo, consigo mismo, solo, esperando que llegue el día en el que él desaparezca para dejar paso a los siguientes.&lt;br /&gt;¿Y entonces adonde se irán sus recuerdos?&lt;br /&gt;¿Adónde, a quién, irá a parar su atrezzo? ¿En qué tierra se entierran los sentimientos cuando alguien muere?&lt;br /&gt;¿Quién guardará una lista de aquellos nombres que pronunció o de las caricias que provocaron un temblor en sus manos?&lt;br /&gt;¿Y quién se llevará la cuenta de las lágrimas que derramó?&lt;br /&gt;¿Y adónde se irán sus fotos? ¿Y aquellos papeles que prueban que un día existió?&lt;br /&gt;El actor camina por el escenario, improvisa un papel que le cuesta.&lt;br /&gt;No existen los finales felices porque todos terminan con lágrimas.&lt;br /&gt;Y aquí sí que no existen excepciones para quebrar las reglas.&lt;br /&gt;El actor ve reflejado en él a los otros, a los que ya no están.&lt;br /&gt;El reflejo de cuando aquellos fueron como él, cuando tenían su mismo número de canas, se reían con idéntica amargura y esperaban las mismas cosas que hoy espera.&lt;br /&gt;Y el actor sabe, hoy lo sabe, ayer no, que los que le miran a él sabrán el día, la hora y el minuto en que él dejará su sitio vacío en el escenario.&lt;br /&gt;Para siempre.&lt;br /&gt;Se irá con sus pasos y recuerdos a ningún lugar, a ese marasmo en donde se ahogan hasta los silencios.&lt;br /&gt;Para qué sentir si luego muerde.&lt;br /&gt;El actor teme el dolor, teme que se derrumbe su escenario, teme vivir si luego ha de morir.&lt;br /&gt;¿Qué dejará él para que, algún día de mucho después, alguien recuerde quien fue?&lt;br /&gt;¿Y adónde van los actores cuando se bajan del escenario?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115979255240977393?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115979255240977393/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115979255240977393' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979255240977393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115979255240977393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/un-cuento-adonde-se-van-los-actores.html' title='Un cuento: Adonde se van los actores'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115973657754457876</id><published>2006-10-01T14:00:00.000-07:00</published><updated>2006-10-01T14:02:57.556-07:00</updated><title type='text'>1 de octubre</title><content type='html'>El martes S. durmió en mi casa. Cuando se marchó eran las nueve de la mañana y yo, medio dormida, levanté la mano apenas, me di la vuelta y al escuchar como se cerraba la puerta respiré aliviada...&lt;br /&gt;Obviamente, nunca más volveré a invitarle a dormir.&lt;br /&gt;Ni tampoco a una copa, claro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115973657754457876?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115973657754457876/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115973657754457876' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115973657754457876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115973657754457876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/10/1-de-octubre.html' title='1 de octubre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115852611565907330</id><published>2006-09-17T13:35:00.000-07:00</published><updated>2006-09-17T13:48:35.673-07:00</updated><title type='text'>17 de septiembre</title><content type='html'>Cuando Sergio Agüero coge el balón, la grada guarda el aliento. Gambetea a un lado y otro, sin miedo, controlando las sombras de sus rivales para saber por donde irán ellos, adónde marchará él. Javier Aguirre dice que aún guarda manías del fútbol argentino, que no baja a defender, pero bendita locura la de verle con el balón en los pies. Nadie es capaz de quitár la bola. Sus movimientos recuerdan a aquellos rojiblancos del pasado que levantaban títulos, que provocaban las lágrimas, pero no de rabia, como las de los últimos años, sino de alegría, de locura, de bendita locura.&lt;br /&gt;Sí, el Atlético ha ganado hoy en San Mamés. Goles de Maxi (asistencia del &lt;em&gt;Kun&lt;/em&gt;), Petrov, Agüero y Galletti.&lt;br /&gt;Bendita locura, sí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115852611565907330?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115852611565907330/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115852611565907330' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115852611565907330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115852611565907330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/17-de-septiembre.html' title='17 de septiembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115844019999167313</id><published>2006-09-16T13:55:00.001-07:00</published><updated>2006-09-16T13:56:39.993-07:00</updated><title type='text'>Y otro: cinco pitidos</title><content type='html'>Me despertó el rugido del teléfono. Miré el despertador. Decía que eran las cinco de la mañana. Sólo los perturbados y los muertos llaman a esta hora, pensé. La mesilla del inalámbrico estaba a la izquierda de la cama. En el lado de Isabel.&lt;br /&gt;-Isabel, coge el maldito teléfono.&amp;shy;- La zarandeé. Vano intento. Isabel cuando dormía se abstraía del mundo que la rodeaba. El teléfono dejó de sonar. Estiré la pierna derecha y cerré los ojos.&lt;br /&gt;No pasaron ni cinco minutos antes de que el pitido cortara de nuevo el silencio y la oscuridad del cuarto.&lt;br /&gt;Uno.&lt;br /&gt;-Isabel- repetí cansado. Golpeé su hombro.&lt;br /&gt;Dos pitidos.&lt;br /&gt;-Isabel, cago en...- Pero Isabel parecía no escucharme. No se movía. Su cara estaba fría. Toda ella. Demasiado fría.&lt;br /&gt;Tres.&lt;br /&gt;Cuatro pitidos.&lt;br /&gt;Antes del quinto me incorporé de un salto. El azulejo estaba menos frío que su piel.&lt;br /&gt;Cinco.&lt;br /&gt;Descolgué el teléfono antes de que saltara el contestador. Creo que grité.&lt;br /&gt;Isabel nunca más volvería a ponerse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115844019999167313?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115844019999167313/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115844019999167313' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115844019999167313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115844019999167313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/y-otro-cinco-pitidos.html' title='Y otro: cinco pitidos'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115844013171362010</id><published>2006-09-16T13:55:00.000-07:00</published><updated>2006-09-16T13:55:31.713-07:00</updated><title type='text'>Otro cuento: Desde el vacío</title><content type='html'>Ya no siento la necesidad de escribir para vaciarme, es como si hubiera dejado de pensar con las entrañas, de vivir desde el impulso, es como si me hubiera convertido en una autómata. Hago esto o lo otro porque es lo que corresponde, no más, ya nada más. Ya no hay una víscera que palpite a un ritmo endemoniado, ni un escalofrío que me recorra de arriba abajo como un hilo metálico de pies a cabeza con larga parada en el corazón. Ya no colecciono ilusiones, ni recuerdos bonitos, ya no siento. No sé adonde se marchó todo, ni siquiera sé cuándo ocurrió, sólo sé que ahora ya no siento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115844013171362010?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115844013171362010/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115844013171362010' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115844013171362010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115844013171362010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/otro-cuento-desde-el-vaco.html' title='Otro cuento: Desde el vacío'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115843978678795206</id><published>2006-09-16T13:49:00.000-07:00</published><updated>2006-09-16T13:49:46.803-07:00</updated><title type='text'>Un cuento: Esperando que mañana todo cambie</title><content type='html'>Cada noche observo con minucia los gestos de aquellos que han dejado de soñar. Nunca quisiera parecerme a ellos. Detrás de esta barra les miro, escucho cómo piden de beber y, como un viejo ritual, al darles las vueltas pregunto como si nada: “¿Qué? ¿Qué tal se ha portado la vida hoy?”... Siempre obtengo la misma réplica por respuesta: “Chaval, la vida hace tiempo que dejó de portarse”.&lt;br /&gt;            Aunque por el día la renieguen, ellos prefieren esta oscuridad. Estas noches en que yo les miro, les sirvo, les pregunto y les dejo marchar. Estos trances de cocacolas combinadas, de melancolías, de mentiras. Ellos, los del otro lado, andan con la mirada ausente, así como perdida en el mismo sitio donde se dejaron, adrede, antes de venir aquí, la memoria. De ahí sus frases bajas, sus ojos chicos, esas arrugan que claman derrotas. Porque, eso sí, todos llegan con la piel surcada por los arañazos de la vida; algunos fingen no darse cuenta, otros no llegan a la veintena, pero todos vienen con la piel surcada, por eso de que para saber en qué consiste la felicidad, uno primero debe aprender a llorarla.&lt;br /&gt;            Miro el reloj. Las tres y media. Hace veinte minutos que cerraron el otro bar del pueblo, el del buen nombre. Ellos llegarán en nada. Ellos. Mis clientes. Los de mi madre. A las tres y treinta y nueve entra el carnicero, el segundo de esta noche, el marido de la Marisa, el buen amante y mejor padre de tres querubines de uno, dos y cinco años. Me levanto del taburete, guardo el abridor en el bolsillo y en cinco pasos llego al recoveco de la barra más cercano a la puerta (siempre se ponen ahí, no sé muy bien por qué) para toparme con unos ojos sucios que miran al techo como si quisieran traspasarlo: “¿Qué? ¿Cómo se ha portado la vida hoy?”, pregunto y abro una cerveza. El carnicero la coge, le pega un sorbo y, con la boca llena de espuma, con un gesto más de perro enrabietado que de persona, espeta: “La vida no se porta, chaval. Bueno, ¿qué chica está libre?”. “Ellas siempre están libres. Tú pagas y, por tanto, mandas”. El carnicero rebusca en los bolsillos de su chaqueta, exquisitamente remendada en los codos, por cierto; mientras, por la portezuela entreabierta asoma la cabeza pelada del hijo de la señora Jacinta, pero, al ver al otro dentro, enseguida se retira a esperar su turno. En esta barra nunca coinciden dos personas conocidas entre sí, aunque sólo sea de vista o de pasada.&lt;br /&gt;            El carnicero, ajeno, acaricia con los ojos a Mimi, la rusa del pelo pajizo, que riñe al fondo del bar con Estela, la rumana, por una canción de la máquina de los discos. “¿Cuánto?”. “Veinte. Los precios no han subido desde ayer”. Gruñe algo ininteligible y saca uno de cincuenta. “Cóbrate”. Y yo me cobro. Señala a Mimi e insiste, con sorna: “¿Y por un beso? ¿A cuánto están los besos?”. Yo le devuelvo tres euros y dos de veinte, y zanjo, ya con prisa porque se vaya y deje paso al próximo: “Sabes que aquí los besos no se pagan porque hace tiempo que dejaron de darse. Te cobro los siete de la cerveza. Los veinte de Mimi se los das a ella”. Todas mis conversaciones tienen el mismo fin.&lt;br /&gt;            Con un silbido y un gesto de cabeza le digo a la rusa que tiene clientela. Ésta olvida la pelea con Estela, coge al carnicero por el brazo y se lo lleva arriba. Desaparecen, el “Y usted me prrrestarrrría un eurrrro para ponerrrr discos” de Mimi se funde con la voz de Alejandro Sanz clamando, a trompicones, por su corazón partío, y la rumana se queda ahí, bailando sola en medio del bar, sin importarle, con los ojos cerrados y una estúpida sonrisa en la boca.&lt;br /&gt;            Apunto en un papel: “Llamar a Pedro para que mire la máquina de los discos”. Cuando levanto la vista me encuentro con el hijo de la Jacinta, barbilampiño, con el gesto nervioso y la ropa lustrada de su padre, también cliente, aunque eso su hijo no lo sepa. Le saludo (Qué, qué tal se ha portado la vida hoy) y diez minutos después estoy solo en el bar, escudriñando el silencio desde mi banqueta. Un silencio que mezcla la oscuridad con el gorgoteo de la cafetera y los gemidos vagos. Son las cuatro. Por ahora la noche se cuenta en tres clientes y todas las chicas ocupadas, o lo que es lo mismo, mi madre, meretriz, una vez más, ocupada con el primero en llegar y el último en marcharse. Miro la puerta. Vacía. Si viniera otro me tocaría entretenerle hasta que una de ellas quedara libre. Golpeo la barra, me duele, pero aporreo la madera una y otra vez hasta dejar de sentir los dedos. Ojalá todos los dolores fueran físicos, musito antes del penúltimo golpe.&lt;br /&gt;            Pienso en los clientes. Sin sueños, pero con mujer, hijos y perro. A todos podría llamarlos por su nombre y, si no lo hago, es porque me lo pidió mi madre: “Es mejor que piensen que les miras sin ver. Tú finges y ellos creen limpio su honor”. Este es un pueblo demasiado pequeño, me digo, y la sonrisa me sale sola: Yo, por ejemplo, soy el hijo de la Vicenta, ese que no tiene padre y desde los quince trabaja con su madre en el bar de las putas. Ese que es hijo de todos, río, porque aunque las viejas del pueblo no lo cuchicheen entre ellas, sus maridos, hijos y nietos han pasado por aquí.&lt;br /&gt;            A las cuatro y media suenan pasos en las escaleras, y también en la calle. El carnicero, que bajaba henchido como un alcalde, se esconde detrás de una cortina y espera a que termine el marido de la panadera.&lt;br /&gt;            “Sólo está libre la rusa”. “Me da igual, cóbrate la copa”.&lt;br /&gt;            Yo me cobro, silbo a Mimi y, medio minuto después, la voz de ella vuelve a perderse escaleras arriba: “¿Y usted me darrrrría un eurrro...?”. El carnicero sale de su escondrijo, corre agachado hacia la puerta, mira a un lado y otro antes de salir y huye sin dejar propina. Sin decir adiós, hasta mañana. Se marcha a respirar la calle, la vida normal, mientras yo, otra vez solo, me siento en mi taburete y espero al próximo.&lt;br /&gt;            A veces me gustaría que alguno, aunque sólo fuese uno, me dijera que la vida se porta. Otras me gustaría poner algún disco de un tal Sabina que, me han dicho, canta bien. A veces me gustaría salir a la calle como si nada, sólo para ver qué se siente. Pero como mucho, lo más que hago, es mirar la puerta y esperar a que el día llegue pronto para matar esta noche y todas las que siguen. Aquí me quedo, detrás de la barra, sin moverme, esperando, una vez más, que mañana todo cambie.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115843978678795206?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115843978678795206/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115843978678795206' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115843978678795206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115843978678795206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/un-cuento-esperando-que-maana-todo.html' title='Un cuento: Esperando que mañana todo cambie'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115843919565204397</id><published>2006-09-16T13:36:00.000-07:00</published><updated>2006-09-16T13:40:46.650-07:00</updated><title type='text'>16 de septiembre</title><content type='html'>Me gusta un chico. Se llama S., y su mundo nada tiene que ver con el mío. Comenzamos con juego de miradas. Yo reía, él me miraba, yo bajaba la cabeza y volvía a reir. Luego, otro día, me interrogó. Demasiadas preguntas, demasiado interés. Hoy hemos quedado, sin fecha, pero hemos quedado. Al marcharme, sin decirle mi nombre aunque para que no lo olvidé le tendí mi D.N.I., me despidió: "No te olvides de mí". No, no lo haré.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115843919565204397?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115843919565204397/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115843919565204397' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115843919565204397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115843919565204397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/16-de-septiembre.html' title='16 de septiembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115834867535679397</id><published>2006-09-15T12:25:00.000-07:00</published><updated>2006-09-15T12:31:15.376-07:00</updated><title type='text'>15 de septiembre</title><content type='html'>Se ha acabado, definitivamente. R. es pasado. Ayer miré su ciudad, desde la distancia, pero nada, nada se despertó en mí.&lt;br /&gt;Y me siento bien. Muy bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115834867535679397?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115834867535679397/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115834867535679397' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115834867535679397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115834867535679397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/15-de-septiembre.html' title='15 de septiembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115757252533606140</id><published>2006-09-06T12:54:00.000-07:00</published><updated>2006-09-06T12:55:25.360-07:00</updated><title type='text'>6 de septiembre</title><content type='html'>Hoy, al llegar al trabajo, me lancé sobre el ordenador. Otro día más, abrí, ávida, mi correo electrónico. También otro día más no había ni rastro de R.&lt;br /&gt;Y duele, duele bastante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115757252533606140?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115757252533606140/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115757252533606140' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115757252533606140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115757252533606140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/6-de-septiembre.html' title='6 de septiembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115746263270756136</id><published>2006-09-05T06:22:00.000-07:00</published><updated>2006-09-05T06:23:52.723-07:00</updated><title type='text'>5 de septiembre</title><content type='html'>En un mes lo único que he sabido de él es un mail de tres líneas y un mensaje de vuelta. Y entonces, ¿por qué no puedo quitármelo de la cabeza? Maldita sea! ¿Por qué?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115746263270756136?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115746263270756136/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115746263270756136' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115746263270756136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115746263270756136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/5-de-septiembre.html' title='5 de septiembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115738575099559976</id><published>2006-09-04T09:01:00.000-07:00</published><updated>2006-09-04T09:02:31.013-07:00</updated><title type='text'>4 de septiembre</title><content type='html'>Cuando mi cenicero morado cayó al suelo y se rompió en añicos sentí como una punzada de melancolía me rompía el pecho. Llevaba ocho años a mi vera, ahí, cerquita de mi cama y, durante ese tiempo, siempre, era la reliquia que en mis múltiples mudanzas me metía en el bolso para evitar arañazos, golpes o fracturas. Era, obviamente, más que un trozo de cerámica redonda y lacada.&lt;br /&gt; Me lo había comprado mi madre, una Navidad, en el Carrefur. Su precio no lo recuerdo, pero no serían más de doscientas pesetas. Y era especial porque mi madre me lo regaló antes de que yo fumara o, mejor dicho, antes de que yo fumara oficialmente porque a escondidas ya llevaba unos años haciéndolo, ya fuera en la terraza de casa, de cuchillas, cuando ellos, mis padres, o no estaban o dormían, o ya fuese en la calle.&lt;br /&gt; Una vez, casi al principio, intentaron robármelo. Yo vivía en una residencia de estudiantes, todas chicas, y, además, era la cabecilla de uno de los dos grupillos que se pasaban los días fastidiando al otro. Nos quemábamos las ropas; arrojábamos vestidos, pantalones y camisetas al patio interior o, directamente, a la calle; golpeábamos sus puertas de madrugada; cerrábamos sus armarios roperos y tirábamos las llaves o, incluso, jugábamos a guerras de almohadas con los maquillajes de las otras hasta que estos quedaban reducidos a un montón de polvos multicolores e inútiles.&lt;br /&gt; Pero un día, la cosa fue a más, y todo por mi cenicero morado.&lt;br /&gt; Me lo robaron. Me fui a clase y, al volver, sobre mi escritorio, en su sitio, había un hueco. Me lo habían robado y sólo podían haber sido ellas. Llegamos a los insultos, a las difamaciones y, casi, hasta las manos. Pero mi cenicero no regresó.&lt;br /&gt; Una mañana, meses después, terminé pronto de comer y al pasar ante la puerta de una de sus habitaciones vi que se la habían dejado abierta y, claro, eché un vistazo. Lo primero y lo único que vi fue mi cenicero allí, sobre una mesilla, tan morado, tan redondo, tan lacado, con una pirámide de colillas encima... Entré sin preguntarme qué me harían si me pillaban dentro, lo cogí con mimo, arrojé las colillas y las cenizas donde antes estaba el cenicero, para ahondar en su falta, para cubrir, con un gesto taimado, su hueco, y lo devolví a su sitio, sobre mi escritorio. &lt;br /&gt; Desde entonces lo he usado como todo, como recipiente de piedras raras de la playa, como llavero, como joyero, como casi todo menos como cenicero. No me gustaba que la ceniza lo manchara, no quería lavarlo demasiado por miedo a romperlo. Hasta que hoy lo usé como cenicero y se me rompió, como si éste, en el fondo, tuviera vida propia y se rebelara contra la mediocridad de un cenicero que nunca ha vivido como tal. Caminaba hacia la cocina, a oscuras, pensando en vete a saber qué, cuando tropecé con el cubo de la fregona (que debería haber quitado de en medio del pasillo hace dos días, por cierto) y caí al suelo en un golpe seco mientras el cenicero, mi cenicero morado, volaba por el aire y se rompía en mil pedazos.&lt;br /&gt; Cuando tiré los trozos rotos pensé que las personas somos tan frágiles como un cenicero. Un día estamos tan bien, tan perfectos, tan relucientes y, al siguiente, así de repente, sin previo aviso, nos rompemos en mil pedazos. Y, así, de pronto, de nosotros no queda más que un triste hueco y mil vivencias en la basura. Nada más. Nada más que eso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115738575099559976?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115738575099559976/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115738575099559976' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115738575099559976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115738575099559976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/4-de-septiembre.html' title='4 de septiembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115713270167935001</id><published>2006-09-01T10:44:00.000-07:00</published><updated>2006-09-01T10:45:01.690-07:00</updated><title type='text'>1 de septiembre</title><content type='html'>Yo he visto cosas que vosotros no creeriais. Atacar naves en llamas más allá de Orion. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Tanhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115713270167935001?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115713270167935001/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115713270167935001' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115713270167935001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115713270167935001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/09/1-de-septiembre.html' title='1 de septiembre'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115703508086925948</id><published>2006-08-31T07:28:00.000-07:00</published><updated>2006-08-31T07:38:00.896-07:00</updated><title type='text'>31 de agosto</title><content type='html'>Me siento triste, vacía, con los ojos acuosos y una sensación de hastío clavada en las entrañadas. En el fondo, por mucho que trate de engañarme, esperaba abrir el correo y encontrar alguna noticia de R. Aunque sólo fueran tres líneas, aunque me hablara de los guapas que son las chicas de &lt;em&gt;nosédonde&lt;/em&gt;, aunque fuera un &lt;em&gt;loquesea &lt;/em&gt;que fuera algo. Me siento hundida, abajo. Siento que aún le quiero, aunque no le conozca, le quiero, le ansío, le busco, me pierdo en la noche en busca de otros besos, abrazos y caricias que suplan las suyas, pero tampoco las encuentro, porque no son suyas, nunca es él. Y eso me hace hundirme más en mi pozo, en mis miserias particulares llenas de desamor.&lt;br /&gt;Soy un desastre.&lt;br /&gt;Hoy, todo es caos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115703508086925948?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115703508086925948/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115703508086925948' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115703508086925948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115703508086925948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/31-de-agosto.html' title='31 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115695871899696537</id><published>2006-08-30T10:14:00.000-07:00</published><updated>2006-10-04T07:41:36.953-07:00</updated><title type='text'>30 de agosto</title><content type='html'>R. sigue alejándose de mi cabeza, poco a poco. A veces, su recuerdo regresa, pero su indiferencia le puede a la nostalgia. Hoy regreso al trabajo, me planto delante del ordenador y no me apetece escribir. Y no me gusta, porque zafarme del curro nunca ha sido un hábito en mí, sino al contrario. En estos días de ausencia del universo blogger ha visitado al médico, he viajado a Santander, ida y vuelta en un día (allá, por cierto, comí en Los Peñucos, el restaurante de la familia del futbolista del Espanyol Iván de la Peña, todo exquisito, muy recomendable, increíble, más bien), he salido domingo, lunes, martes (y hoy, miércoles, también tocará). Mañana cenaré con un buen amigo.&lt;br /&gt;De A. no volví a saber nada. Su juego es así, antes no lo comprendía, ahora sí. Sólo cuando él quiere. Por eso no le contesté. Ahora soy yo la que no quiero. Hoy AR. quería invitarme a cenar. He urdido una excusa manida, dolor de ovarios, típico en mujeres, para esquivarla, creo que él quiere algo que yo no le voy a dar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115695871899696537?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115695871899696537/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115695871899696537' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115695871899696537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115695871899696537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/30-de-agosto.html' title='30 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115654440468945138</id><published>2006-08-25T15:19:00.000-07:00</published><updated>2006-08-25T15:20:04.710-07:00</updated><title type='text'>25 de agosto</title><content type='html'>¡Ah! Por cierto, a A. ni le contesté.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115654440468945138?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115654440468945138/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115654440468945138' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115654440468945138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115654440468945138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/25-de-agosto_25.html' title='25 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115654303191632177</id><published>2006-08-25T14:43:00.000-07:00</published><updated>2006-08-25T14:57:11.930-07:00</updated><title type='text'>25 de agosto</title><content type='html'>Hacía tanto tiempo que no sabía nada de A. que ni siquiera había pasado su número de móvil nuevo de la agenda al teléfono. Hoy, de repente, como una consigna que revela que sí, esta vez sí, es el comienzo de mi olvido de R., recibí un sms. "Te he visto, y me has vuelto loco". Supe que era suyo antes de comprobar su nombre. Como la primera vez que me envió uno, allá por Navidad, para volverme tarumba un par de meses. Aquello pasó, siempre pasa, y ahora al leer su sms (¡cuánto lo deseé durante el invierno!), la indiferencia se convirtió en risa.&lt;br /&gt;Sé, ahora lo sé, que con R., en unos meses, me pasará lo mismo.&lt;br /&gt;El tiempo todo lo come, todo lo cambia, todo lo pudre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115654303191632177?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115654303191632177/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115654303191632177' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115654303191632177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115654303191632177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/25-de-agosto.html' title='25 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115643387979646987</id><published>2006-08-24T08:34:00.000-07:00</published><updated>2006-08-24T08:38:47.333-07:00</updated><title type='text'>24 de agosto</title><content type='html'>Hoy se supone que es el primer día de los que llegarán. El primero de los que vendrán sin él. Pero estoy decidida a emprenderlos, aunque sea sola.&lt;br /&gt;(Además, que me pone muy cursi y no es plan)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115643387979646987?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115643387979646987/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115643387979646987' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115643387979646987'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115643387979646987'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/24-de-agosto.html' title='24 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115637186133353273</id><published>2006-08-23T15:20:00.000-07:00</published><updated>2006-08-23T15:51:18.010-07:00</updated><title type='text'>23 de agosto</title><content type='html'>El otro día al abrir el correo electrónico... ¡sorpresa!... Ahí estaba su nombre, R., entre publicidades raras y spam. Lo abrí trémula, sí, trémula, con miedo de leer y ansiedad por revisarlo. Fueron apenas cinco líneas. Me hablaba de sus vacaciones, y de lo guapas que eran las chicas que había conocido en una playa. Sé que debería de tomármelo como &lt;em&gt;un adiós, no me interesas, te eché cinco polvos, que era lo que yo quería y ahora evito los problemas&lt;/em&gt;. Pero obvio sus palabras y me aferro a la esperanza de que me ha escrito. Sí, tres semanas después, pero me ha escrito, aunque ni siquiera me preguntara que &lt;em&gt;¿qué tal? o ¿cómo te marcha la vida?&lt;/em&gt;, me ha escrito, sí.&lt;br /&gt;Aunque...&lt;br /&gt;Si él así lo quiere, prometo, a partir de mañana, olvidarle,&lt;br /&gt;o al menos, tratar de hacerlo.&lt;br /&gt;¿Por qué le damos tanto valor a una palabra? ¿Por qué se nos clavan como acero candente en la memoria, aún sabiendo que son mentira? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115637186133353273?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115637186133353273/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115637186133353273' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115637186133353273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115637186133353273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/23-de-agosto.html' title='23 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115583248404603851</id><published>2006-08-17T09:33:00.000-07:00</published><updated>2006-08-17T09:34:44.046-07:00</updated><title type='text'>17 de agosto</title><content type='html'>Sabina necesitó 19 días para conocerla y 500 noches para borrarla.&lt;br /&gt;A mí con tres me bastó, y condenaron el resto de noches de mi vids.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115583248404603851?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115583248404603851/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115583248404603851' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115583248404603851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115583248404603851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/17-de-agosto_17.html' title='17 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115583191454544780</id><published>2006-08-17T09:22:00.000-07:00</published><updated>2006-08-17T09:33:13.113-07:00</updated><title type='text'>17 de agosto</title><content type='html'>Han pasado dos días desde mi último sms. Dos días sin novedades. He viajado, he ido al fútbol, he comido sin contar las calorías, he dormido y he soñado, todo sin él.&lt;br /&gt;¿Por qué me siento tan vacía?&lt;br /&gt;¿Cómo puede ser posible que una persona esté las 24 horas que dura un día pensando, sintiendo y recordando a otra persona y la otra ni siquiera se inquiete, ni siquiera lo note, ni siquiera la guarda un poco, aunque sólo fuera un poquito, en su memoria?&lt;br /&gt;¿Cómo puede ser?&lt;br /&gt;Tengo ganas de llorar,&lt;br /&gt;otra vez.&lt;br /&gt;Cuando eso ocurre, cuando no puedes arrarcarte el recuerdo de otra persona por mucho que lo intentes, y lo piensas y reinventas durante 24 horas, los días se te antojan más largos. Mucho más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115583191454544780?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115583191454544780/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115583191454544780' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115583191454544780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115583191454544780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/17-de-agosto.html' title='17 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115566547238554382</id><published>2006-08-15T11:10:00.000-07:00</published><updated>2006-08-15T11:11:12.393-07:00</updated><title type='text'>15 de agosto</title><content type='html'>Anoche R. me envió un sms. Bueno, más que enviármelo, me lo contestó.&lt;br /&gt;Sí, rompí mi promesa, le escribí yo antes. Pero me contestó. Y con eso me quedo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115566547238554382?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115566547238554382/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115566547238554382' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115566547238554382'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115566547238554382'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/15-de-agosto.html' title='15 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115556760229099393</id><published>2006-08-14T07:58:00.000-07:00</published><updated>2006-08-14T12:24:06.780-07:00</updated><title type='text'>14 de agosto</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6295/3574/1600/estrellas.png"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6295/3574/320/estrellas.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hoy es catorce y sigo pensando en él. Es catorce y ya son quince los días de ausencia.&lt;br /&gt;Siento que estoy muerta.&lt;br /&gt;Siento que no estoy.&lt;br /&gt;La última vez que miré esta estrella fue a su lado. Ahora es sólo una fotografía. Una fotografía de una estrella. Como él, que sólo es una imagen cerquita de mi cama. La fotografía de un recuerdo que ahorca, como la melancolía, como la rabia que siento al pensar en su indiferencia, contrastada con los cariños que me dispensó antes de meterme en su cama. Después, llegó lo de siempre. Se esfumó, y me dejó con su imagen ahí, clavada en el estómago, como un gatillo arañándome las tripas.&lt;br /&gt;¡Imbécil!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115556760229099393?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115556760229099393/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115556760229099393' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115556760229099393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115556760229099393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/14-de-agosto.html' title='14 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115550727617264995</id><published>2006-08-13T15:10:00.000-07:00</published><updated>2006-08-14T12:34:16.073-07:00</updated><title type='text'>13 de agosto</title><content type='html'>Hoy, cuando venía caminando hacia al trabajo pensé en R. Y me eché a llorar. Sí, sé que suena cursi, que lo es, pero no pude evitarlo. Han pasado catorce días, c-a-t-o-r-c-e, desde que me dejara ahí, sola, confundida y perdida en una estación de Cercanías, a 600 kilómetros de mi casa, con las lágrimas ocultas detrás de unas gafas de sol.&lt;br /&gt;La rabia me cortó como una daga las entrañas. Un corte limpio. Profundo. Y las ganas de llorar otra vez ahí, a punto de escaparse de los ojos, sin control.&lt;br /&gt;Se esfumó. Me echó siete polvos, y se fue.&lt;br /&gt;Y lo peor no es que me dejara sola en aquella estación. Lo peor es que sé que nunca va a volver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115550727617264995?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115550727617264995/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115550727617264995' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115550727617264995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115550727617264995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/13-de-agosto.html' title='13 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32675893.post-115550608232601080</id><published>2006-08-13T14:54:00.000-07:00</published><updated>2006-08-14T12:39:18.633-07:00</updated><title type='text'>12 de agosto</title><content type='html'>Este es el primero de tantos que vendrán. Él, R., ha sido el último de tantos que se fueron.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32675893-115550608232601080?l=nuncatedireminombre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/feeds/115550608232601080/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32675893&amp;postID=115550608232601080' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115550608232601080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32675893/posts/default/115550608232601080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncatedireminombre.blogspot.com/2006/08/12-de-agosto.html' title='12 de agosto'/><author><name>Meridiana</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
